Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago
 
 
 
Liturgia del Jueves 02 de Julio de 2020
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Jueves de la decimotercera semana del tiempo ordinario
De la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo
Propuesta celebrativa
Color: verde/rojo

Antífona de entrada             Cf. Ap  5, 9-10

Nos has redimido, Señor, por medio de tu sangre, de todas las familias, lenguas, pueblos y naciones, y has hecho de nosotros un reino para nuestro Dios.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que has redimido a todos los hombres por la Sangre preciosísima de tu Hijo unigénito, conserva en nosotros la obra de tu misericordia, para que, recordando siempre el misterio de nuestra salvación, merezcamos alcanzar sus frutos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

Ve a profetizar a mi pueblo.

Lectura de la profecía de Amós    7, 10-17

Amasías, el sacerdote de Betel, mandó a decir a Jeroboám, rey de Israel: “Amós conspira contra ti en medio de la casa de Israel; el país ya no puede tolerar todas sus palabras.  Porque él anda diciendo: ‘Jeroboám morirá por la espada e Israel irá al cautiverio lejos de su país’”.

Después, Amasías dijo a Amós: “Vete de aquí, vidente, refúgiate en el país de Judá, gánate allí la vida y profetiza allí.  Pero no vuelvas a profetizar en Betel, porque éste es un santuario del rey, un templo del reino”.

Amós respondió a Amasías: “Yo no soy profeta, ni hijo de profetas, sino pastor y cultivador de sicomoros; pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: ‘Ve a profetizar a mi pueblo Israel’. Y ahora, escucha la palabra del Señor.

Tú dices: ‘No profetices contra Israel, no vaticines contra la casa de Isaac’. Por eso, dice el Señor: ‘Tu mujer se prostituirá en plena ciudad, tus hijos y tus hijas caerán bajo la espada; tu suelo será repartido con la cuerda, tú mismo morirás en tierra impura e Israel irá al cautiverio lejos de su país’”.

SALMO RESPONSORIAL   18, 8-11

R/. Los juicios del Señor son la verdad.

La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple.

Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos.

La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos.

Son más atrayentes que el oro, que el oro más fino; más dulces que la miel, más que el jugo del panal.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO     2Cor 5, 19

Aleluya.

Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, confiándonos la palabra de la reconciliación. Aleluya.

EVANGELIO

Glorificaban a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   9, 1-8

Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: “Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados”.

Algunos escribas pensaron: “Este hombre blasfema”.

Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: “¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: ‘Tus pecados te son perdonados’, o ‘Levántate y camina’? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”.

Él se levantó y se fue a su casa.

Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al ofrecerte humildemente nuestros dones, te pedimos, Señor, que por estos misterios vayamos al encuentro de Jesús, Mediador de la nueva alianza, y seamos purificados y renovados por su Sangre salvadora. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona de comunión:        Cf. 1 Cor 10, 16

El cáliz de bendición que bendecimos, es la comunión con la Sangre de Cristo; y el pan que partimos, es la comunión con el Cuerpo de Cristo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados con la comida y la bebida de la salvación, te pedimos, Padre, que seamos purificados con la Sangre de nuestro Salvador, y ella sea, para nosotros, el manantial que brota hasta la Vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.


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