Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago
 
 
 
Liturgia del Martes 03 de Agosto de 2021
- A
+ A

Martes de la decimoctava semana del tiempo ordinario
Por los familiares y amigos
Propuesta celebrativa
Color: verde

Antífona de entrada Cf. Sal 121, 6. 8 

Auguren la paz a Jerusalén, vivan seguros los que te aman. Por amor a mis hermanos y amigos, diré: la paz esté contigo. 

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que por la gracia del Espíritu Santo has derramado en el corazón de tus fieles el don de la caridad, concede bondadosamente a tus hijos la salud del alma y del cuerpo, para que te amen con todas sus fuerzas y realicen con amor cuanto te agrada. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

No sucede con Moisés como con los demás profetas, ¿por qué se han atrevido a hablar contra él?

Lectura del libro de los Números    12,1-13

En aquellos días:

Miriam y Aarón se pusieron a murmurar contra Moisés a causa de la mujer cusita con la que este se había casado. Moisés, en efecto, se había casado con una mujer de Cus. “¿Acaso el Señor ha hablado únicamente por medio de Moisés?, decían. ¿No habló también por medio de nosotros?” Y el Señor oyó todo esto.

Ahora bien, Moisés era un hombre muy humilde, más humilde que cualquier otro hombre sobre la tierra.

De pronto, el Señor dijo a Moisés, a Aarón y a Miriam: “Vayan los tres a la Carpa del Encuentro”.

Cuando salieron los tres, el Señor descendió en la columna de la nube y se detuvo a la entrada de la Carpa. Luego llamó a Aarón y a Miriam.  Los dos se adelantaron, y el Señor les dijo: “Escuchen bien mis palabras: Cuando aparece entre ustedes un profeta, Yo me revelo a él en una visión, le hablo en un sueño. No sucede así con mi servidor Moisés: él es el hombre de confianza en toda mi casa. Yo hablo con él cara a cara, claramente, no con enigmas, y él contempla la figura del Señor.

¿Por qué entonces ustedes se han atrevido a hablar contra mi servidor Moisés?”

Y lleno de indignación contra ellos, el Señor se alejó.

Apenas la nube se retiró de encima de la Carpa, Miriam se cubrió de lepra, quedando blanca como la nieve. Cuando Aarón se volvió hacia ella y vio que estaba leprosa, dijo a Moisés: “Por favor, señor, no hagas pesar sobre nosotros el pecado que hemos cometido por necedad. No permitas que ella sea como el aborto, que al salir del seno materno ya tiene consumida la mitad de su carne”.

Moisés invocó al Señor, diciendo: “¡Te ruego, Dios, que la sanes!”

SALMO RESPONSORIAL    50, 3-7. 12-13

R/. ¡Piedad, Señor, porque pequé contra ti!

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! 

Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. 

Por eso, será justa tu sentencia y tu juicio será irreprochable; yo soy culpable desde que nací; pecador me concibió mi madre. 

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu.  No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu. 

 

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Jn 1, 49b

Aleluya.

Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel. Aleluya.

EVANGELIO 

Mándame ir a tu encuentro sobre el agua.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   14, 22-36

Después de la multiplicación de los panes, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.

La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. “Es un fantasma”, dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.

Pero Jesús les dijo: “Tranquilícense, soy Yo; no teman”.

Entonces Pedro le respondió: “Señor, si eres Tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua”.

“Ven”, le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a Él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: “Señor, sálvame”. En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?” En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en ella se postraron ante Él, diciendo: “Verdaderamente, Tú eres el Hijo de Dios”.

Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret. Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos, rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron sanados.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Ten piedad de tus hijos, Señor, por quienes te ofrecemos este sacrificio de alabanza, para que por su eficacia alcancemos la gracia de tu bendición y la gloria de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión         Mt 12, 50 

El que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre, dice el Señor. 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN 

Después de celebrar los divinos misterios, te pedimos, Padre, por nuestros familiares y amigos queridos; perdona sus pecados, dales tu consuelo y tu amparo y haz que todos nosotros, sirviéndote con un mismo corazón, podamos gozar de la visión de tu rostro. Por Jesucristo, nuestro Señor. 


  • Catedral 1063, local 503, Santiago

    Teléfonos: +56 2 3278 0733 - +56 2 3278 0734

    Desarrollado por Iglesia.cl