Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago
 
 
 
Liturgia del Lunes 18 de Enero de 2021
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Lunes de la segunda semana del tiempo ordinario

Para promover la concordia

Propuesta celebrativa

Color: verde

Antífona de entrada             Hech 4, 32-33 

La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Los apóstoles daban testimonio, con mucho poder, de la resurrección del Señor Jesús, y gozaban de gran estima. 

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, perfecta unidad y amor verdadero, concede a tus hijos tener un solo corazón y una sola alma, para que tu Iglesia se fortalezca en la concordia, se apoye en la confesión de la verdad y se afirme en la perfecta unidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

PRIMERA LECTURA

Aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus sufrimientos qué significa obedecer.

Lectura de la carta a los Hebreos 5, 1-10

Hermanos:

Todo Sumo Sacerdote del culto antiguo es tomado de entre los hombres y puesto para intervenir en favor de los hombres en todo aquello que se refiere al servicio de Dios, a fin de ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Él puede mostrarse indulgente con los que pecan por ignorancia y con los descarriados, porque él mismo está sujeto a la debilidad humana. Por eso debe ofrecer sacrificios, no solamente por los pecados del pueblo, sino también por sus propios pecados.  Y nadie se arroga esta dignidad, si no es llamado por Dios como lo fue Aarón.

Por eso, Cristo no se atribuyó a sí mismo la gloria de ser Sumo Sacerdote, sino que la recibió de Aquél que le dijo: "Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy". Como también dice en otro lugar: "Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec".

Él dirigió durante su vida terrena súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a Aquél que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su humilde sumisión. Y, aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer.

De este modo, Él alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen, porque Dios lo proclamó Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec.

SALMO RESPONSORIAL 109, 1-4

R/. ¡Tú eres sacerdote para siempre!

Dijo el Señor a mi señor: “Siéntate a mi derecha, mientras yo pongo a tus enemigos como estrado de tus pies”. 

El Señor extenderá el poder de tu cetro: “¡Domina desde Sión, en medio de tus enemigos!”

“Tú eres príncipe desde tu nacimiento, con esplendor de santidad; Yo mismo te engendré como rocío, desde el seno de la aurora”. 

El Señor lo ha jurado y no se retractará: “Tú eres sacerdote para siempre, a la manera de Melquisedec”. 

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Heb 4, 12

Aleluya.

La palabra de Dios es viva y eficaz; discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Aleluya.

EVANGELIO

El esposo está con ellos.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 2, 18-22

Un día en que los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban, fueron a decirle a Jesús: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacen los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos?” Jesús les respondió: “¿Acaso los amigos del esposo pueden ayunar cuando el esposo está con ellos? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al esposo. Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.

Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido viejo y la rotura se hace más grande. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres, y ya no servirán más ni el vino ni los odres. ¡A vino nuevo, odres nuevos!” 


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS 

Dios nuestro, que por los sacramentos y por tus enseñanzas nos haces semejantes a ti, guíanos por tus caminos para que, por este sacrificio, alcancemos el don de la caridad que nos prometiste. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Antífona de comunión         Cf. Jn 17, 20-21 

Dice el Señor: te ruego, Padre, por aquellos que creerán en mí, para que sean uno en nosotros, y que el mundo crea que tú me enviaste. 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN 

Padre, hemos recibido el sacramento de la unidad; te pedimos que quienes vivimos en tu Iglesia, unidos en un solo corazón, tengamos en nosotros la paz que ofrecemos y conservemos la que recibimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. 


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