Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago
 
 
 
Liturgia del Miércoles 04 de Agosto de 2021
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Miércoles de la decimoctava semana del tiempo ordinario
San Juan María Vianney, presbítero
Memoria obligatoria 
Color: blanco

Juan-María Vianney, el “Cura de Ars” (1786-1859), es el modelo típico del pastor de almas, dedicado al anuncio de la Palabra de Dios y al ministerio de la reconciliación, a la oración y a la penitencia. El amor, que en ciertos momentos transfiguraba su rostro, tenía su fuente en la Eucaristía, de la cual era, al mismo tiempo, el celebrante ferviente y el adorador fiel.

Antífona de entrada             Cf. Lc 4, 18 

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la buena noticia a los pobres y a sanar a los que se arrepienten de corazón. 

ORACIÓN COLECTA

Dios de poder y misericordia, que hiciste admirable al presbítero san Juan María por su entrega pastoral, concédenos, a ejemplo suyo y con su intercesión, que procuremos, con la caridad, llevar hacia Cristo a los hermanos y alcanzar junto con ellos la gloria eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

PRIMERA LECTURA

Despreciaron una tierra envidiable.

Lectura del libro de los Números   13, 1-2. 25—14, 1. 26-33a

El Señor dijo a Moisés en el desierto de Farán: “Envía unos hombres a explorar el país de Canaán, que Yo doy a los israelitas; enviarás a un hombre por cada una de sus tribus paternas, todos ellos jefes de tribu”.

Al cabo de cuarenta días volvieron de explorar el país. Entonces fueron a ver a Moisés, a Aarón y a toda la comunidad de los israelitas en Cades, en el desierto de Farán, y les presentaron su informe, al mismo tiempo que les mostraban los frutos del país. Les contaron lo siguiente: “Fuimos al país donde ustedes nos enviaron; es realmente un país que mana leche y miel, y éstos son sus frutos. Pero, ¡qué poderosa es la gente que ocupa el país!  Sus ciudades están fortificadas y son muy grandes. Además, vimos allí a los anaquitas. Los amalecitas habitan en la región del Négueb; los hititas, los jebuseos y los amorreos ocupan la región montañosa; y los cananeos viven junto al mar y a lo largo del Jordán”.

Entonces la comunidad en pleno prorrumpió en fuertes gritos, y el pueblo lloró toda aquella noche.

Luego el Señor dijo a Moisés y a Aarón: “¿Hasta cuándo esta comunidad perversa vas a seguir protestando contra mí? Ya escuché las incesantes protestas de los israelitas. Por eso, diles: "Juro por mi vida, palabra del Señor, que los voy a tratar conforme a las palabras que ustedes han pronunciado. Por haber protestado contra mí, sus cadáveres quedarán tendidos en el desierto: los cadáveres de todos los registrados en el censo, de todos los que tienen más de veinte años. Ni uno solo entrará en la tierra donde juré establecerlos, salvo Caleb hijo de Iefuné y Josué hijo de Nun. A sus hijos, en cambio, a los que ustedes decían que iban a ser llevados como botín, sí los haré entrar; ellos conocerán la tierra que ustedes han despreciado. Pero los cadáveres de ustedes quedarán tendidos en este desierto. Mientras tanto, sus hijos andarán vagando por el desierto””.

SALMO RESPONSORIAL    105, 6-7a. 13-14. 21-23

R/. ¡Acuérdate de nosotros, Señor!

Hemos pecado, igual que nuestros padres; somos culpables, hicimos el mal: nuestros padres, cuando estaban en Egipto, no comprendieron tus maravillas. .

Muy pronto se olvidaron de las obras del Señor, no tuvieron en cuenta su designio; ardían de avidez en el desierto y tentaron a Dios en la soledad. 

Olvidaron a Dios, que los había salvado y había hecho prodigios en Egipto, maravillas en la tierra de Cam y portentos junto al Mar Rojo. 

El Señor amenazó con destruirlos, pero Moisés, su elegido, se mantuvo firme en la brecha para aplacar su enojo destructor. 

 

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Lc 7, 16b

Aleluya.

Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo. Aleluya.

EVANGELIO 

Mujer, ¡qué grande es tu fe!

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   15, 21-28

Jesús partió de Gemsaret y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: “¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”. Pero Él no le respondió nada.

Sus discípulos se acercaron y le pidieron: “Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos”.

Jesús respondió: “Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel”.

Pero la mujer fue a postrarse ante Él y le dijo: “¡Señor, socórreme!”

Jesús le dijo: “No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros”.

Ella respondió: “¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!”

Entonces Jesús le dijo: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!” Y en ese momento su hija quedó sana.

 


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS 

Dios todopoderoso, te suplicamos humildemente que, así como estos dones presentados en honor de san Juan María Vianney manifiestan la gloria de tu poder divino, así también hagan crecer en nosotros los efectos de tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Antífona de comunión         Mt 28, 20 

Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo, dice el Señor. 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN 

Te pedimos, Padre, que los misterios recibidos nos preparen para la felicidad eterna, que san Juan María Vianney mereció por su fidelidad en el ejercicio de su ministerio. Por Jesucristo, nuestro Señor. 


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