Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago
 
 
 
Liturgia del Miércoles 20 de Octubre de 2021
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Miércoles de la vigesimonovena semana del tiempo ordinario
De la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo 
Propuesta celebrativa
Color: rojo

Antífona de entrada Cf. Ap  5, 9-10 

Nos has redimido, Señor, por medio de tu sangre, de todas las familias, lenguas, pueblos y naciones, y has hecho de nosotros un reino para nuestro Dios. 

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que has redimido a todos los hombres por la Sangre preciosísima de tu Hijo unigénito, conserva en nosotros la obra de tu misericordia, para que, recordando siempre el misterio de nuestra salvación, merezcamos alcanzar sus frutos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

PRIMERA LECTURA

Ofrézcanse ustedes mismos a Dios, como quienes han pasado de la muerte a la vida.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 6, 12-18

Hermanos:

No permitan que el pecado reine en sus cuerpos mortales, obedeciendo a sus malos deseos. Ni hagan de sus miembros instrumentos de injusticia al servicio del pecado, sino ofrézcanse ustedes mismos a Dios, como quienes han pasado de la muerte a la Vida, y hagan de sus miembros instrumentos de justicia al servicio de Dios. Que el pecado no tenga más dominio sobre ustedes, ya que no están sometidos a la Ley, sino a la gracia.

¿Entonces qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos sometidos a la Ley sino a la gracia? ¡De ninguna manera! ¿No saben que al someterse a alguien como esclavos para obedecerle, se hacen esclavos de aquél a quien obedecen, sea del pecado, que conduce a la muerte, sea de la obediencia que conduce a la justicia?

Pero gracias a Dios, ustedes, después de haber sido esclavos del pecado, han obedecido de corazón a la regla de doctrina, a la cual fueron confiados, y ahora, liberados del pecado, han llegado a ser servidores de la justicia.

SALMO RESPONSORIAL 123, 1-8

R. Nuestra ayuda está en el Nombre del Señor.

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte cuando los hombres se alzaron contra nosotros, nos habrían devorado vivos, cuando ardió su furor contra nosotros. 

Las aguas nos habrían inundado, un torrente nos habría sumergido, nos habrían sumergido las aguas turbulentas. ¡Bendito sea el Señor, que no nos entregó como presa de sus dientes! 

Nuestra vida se salvó como un pájaro de la trampa del cazador: la trampa se rompió y nosotros escapamos. Nuestra ayuda está en el Nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra. 

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Mt 24, 42a. 44

Aleluya.

Estén prevenidos y preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada. Aleluya.

EVANGELIO 

Al que se le dio mucho se le pedirá mucho.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 12, 39-48

Jesús dijo a sus discípulos: “Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada”.

Pedro preguntó entonces: “Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?”

El Señor le dijo: “¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquél a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.

Pero si este servidor piensa: "Mi señor tardará en llegar", y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.

El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto recibirá un castigo severo. Pero aquél que, sin saberlo, se hizo también culpable será castigado menos severamente.

Al que se le dio mucho se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho se le reclamará mucho más”.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS 

Al ofrecerte humildemente nuestros dones, te pedimos, Señor, que por estos misterios vayamos al encuentro de Jesús, Mediador de la nueva alianza, y seamos purificados y renovados por su Sangre salvadora. Que vive y reina por los siglos de los siglos. 

Antífona de comunión Cf. 1Cor 10, 16 

El cáliz de bendición que bendecimos, es la comunión con la Sangre de Cristo; y el pan que partimos, es la comunión con el Cuerpo de Cristo. 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN 

Alimentados con la comida y la bebida de la salvación, te pedimos, Padre, que seamos purificados con la Sangre de nuestro Salvador, y ella sea, para nosotros, el manantial que brota hasta la Vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. 


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