Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago
 
 
 
Eucaristía del Viernes 7 de Diciembre de 2018
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Viernes de la primera semana de Adviento
San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia
Memoria obligatoria
Color: blanco

Ambrosio (339-397), nacido en Tréveris, cursó en Roma estudios jurídicos que lo llevaron a los cargos más altos, después de una brillante carrera. Residente en Milán, fue elegido por el pueblo Obispo de la ciudad de modo inesperado, y ordenado el 7 de diciembre del 374. Fue un jefe enérgico y brillante. Humilde catequista de su pueblo, enfrentó al emperador Teodosio, y luchó contra el arrianismo. Sus “Catequesis mistagógicas” son célebres. Fue él quien bautizó a San Agustín.

Antífona de entrada             Cf. Eclo 15, 5

El Señor lo colmó del espíritu de sabiduría y de inteligencia, y lo revistió de su gloria, para que anunciara su palabra en medio de la Iglesia.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que hiciste del obispo san Ambrosio un maestro de la fe católica y un testigo admirable de fortaleza apostólica; suscita en tu Iglesia hombres según tu corazón, que la guíen con firmeza y sabiduría. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

 

Aquel día los ojos de los ciegos verán.

Lectura del libro de Isaías    29, 17-24

Así habla el Señor:

¿No falta poco, muy poco tiempo, para que el Líbano se vuelva un vergel y el vergel parezca un bosque?

Aquel día, los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los ciegos verán, libres de tinieblas y oscuridad.

Los humildes se alegrarán más y más en el Señor y los más indigentes se regocijarán en el Santo de Israel. Porque se acabarán los tiranos, desaparecerá el insolente, y serán extirpados los que acechan para hacer el mal, los que con una palabra hacen condenar a un hombre, los que tienden trampas al que actúa en un juicio, y porque sí no más perjudican al justo.

Por eso, así habla el Señor, el Dios de la casa de Jacob, el que rescató a Abraham:

En adelante, Jacob no se avergonzará ni se pondrá pálido su rostro.

Porque, al ver lo que hago en medio de él, proclamarán que mi Nombre es santo, proclamarán santo al Santo de Jacob y temerán al Dios de Israel.

Los espíritus extraviados llegarán a entender y los recalcitrantes aceptarán la enseñanza.

SALMO RESPONSORIAL     26, 1. 4. 13-14

R/. El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré?

Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO

Aleluya.

El Señor vendrá con poder e iluminará los ojos de sus servidores. Aleluya.

EVANGELIO

Son sanados dos ciegos que creyeron en Jesús.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    9, 27-31

Dos ciegos siguieron a Jesús, gritando: “Ten piedad de nosotros, Hijo de David”.

Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron, y él les preguntó:

“¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?”

Ellos le respondieron: “Sí, Señor”.

Jesús les tocó los ojos, diciendo: “Que suceda como ustedes han creído”.

Y se les abrieron sus ojos.

Entonces Jesús los conminó: “¡Cuidado! Que nadie lo sepa”.

Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al celebrar estos divinos misterios, te pedimos, Señor, que el Espíritu Santo infunda en nosotros aquella luz de la fe que iluminó a san Ambrosio y lo impulsó a la propagación de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión  Cf. Sal 1, 2-3

El que medita la ley del Señor de día y de noche da fruto a su debido tiempo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Fortalecidos con esta eucaristía, Padre, concédenos seguir de tal modo las enseñanzas de san Ambrosio que, corriendo resueltamente por tus caminos, alcancemos la alegría del banquete celestial. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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