Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago
 
 
 
Eucaristía del Jueves 13 de Agosto de 2020
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Jueves de la decimonovena semana del tiempo ordinario

Santos Ponciano, Papa, e Hipólito, mártires

Memoria libre

Color: rojo

Al llegar Ponciano a la Cátedra de Pedro, en el año 230, encontró a la Iglesia dividida por un cisma. Uno de sus promotores fue el sacerdote Hipólito, teólogo de gran renombre, cuyos escritos son todavía un valioso testimonio de la tradición litúrgica de la Iglesia, especialmente su “Traditio apostolica”, de gran valor para la Liturgia del siglo III en Roma.

En favor de la paz y la unidad de la Iglesia, ambos renunciaron a sus cargos. La persecución los llevó al exilio en Cerdeña. Allí se unieron en una misma confesión de fe y en el martirio.

Antífona de entrada

Gozan con Cristo en el cielo los santos que siguieron sus pasos. Derramaron la sangre por su amor, y por eso se alegran con Cristo para siempre.

ORACIÓN COLECTA

Te pedimos, Dios nuestro, que la admirable paciencia de los justos acreciente en nosotros el deseo de amarte y fortalezca siempre la sagrada fe en nuestros corazones. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

Parte en pleno día, a la vista del pueblo.

Lectura de la profecía de Ezequiel   12, 1-12

La palabra del Señor me llegó en estos términos:

“Hijo de hombre, tú habitas en medio de un pueblo rebelde: ellos tienen ojos para ver, pero no ven; tienen oídos para oír, pero no oyen; porque son un pueblo rebelde. En cuanto a ti, hijo de hombre, prepara tu equipaje como si tuvieras que ir al exilio, y parte en pleno día, a la vista de ellos. Emigrarás del lugar donde te encuentras hacia otro lugar, a la vista de ellos: tal vez así comprendan que son un pueblo rebelde.

Sacarás tu equipaje en pleno día, a la vista de ellos, y saldrás por la tarde, también a la vista de ellos, como salen los deportados. Abrirás un boquete en el muro y saldrás por él, a la vista de ellos. Cargarás el equipaje sobre tus espaldas y saldrás cuando sea de noche, cubriéndote el rostro para no ver el país, porque Yo te he convertido en un presagio para el pueblo de Israel”.

Yo hice exactamente lo que se me había ordenado: saqué mi equipaje en pleno día como quien parte para el exilio, y por la tarde abrí un boquete en el muro con la mano. Salí cuando estaba oscuro y cargué el equipaje sobre mis espaldas, a la vista de ellos.

A la mañana, la palabra del Señor me llegó en estos términos: “Hijo de hombre, ¿no te ha preguntado la casa de Israel, ese pueblo rebelde, qué es lo que estás haciendo? Diles: Así habla el Señor: ‘Este oráculo se refiere al príncipe que está en Jerusalén y a todo el pueblo de Israel que vive en medio de ella’. Diles también: ‘Yo soy un presagio para ustedes. Lo mismo que Yo hice se hará con ellos: serán deportados e irán al exilio. El príncipe que está en medio de ellos cargará el equipaje sobre sus espaldas durante la noche, y saldrá por el boquete que abrirán en el muro para hacerlo salir; y él se cubrirá el rostro, para no ver el país’”.

SALMO RESPONSORIAL    77, 56-59. 61-62

R/. ¡Recuerden las maravillas del Señor!

Ellos tentaron e irritaron a Dios, no observaron los preceptos del Altísimo; desertaron y fueron traidores como sus padres, se desviaron como un arco fallido.

Lo afligieron con sus lugares de culto, le provocaron celos con sus ídolos: Dios lo advirtió y se llenó de indignación, y rechazó duramente a Israel.

Entregó su Fortaleza al cautiverio, su Arca gloriosa en manos del enemigo. Entregó su pueblo a la espada, se enfureció contra su herencia.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Sal 118, 135

Aleluya.

Que brille sobre mí la luz de tu rostro, Señor, y enséñame tus preceptos. Aleluya.

EVANGELIO

No perdones sólo siete veces, sino setenta veces siete.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   18, 21—19, 1

Se acercó Pedro y le preguntó a Jesús: “Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?”.

Jesús le respondió: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: ‘Dame un plazo y te pagaré todo’. El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.

Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: ‘Págame lo que me debes’.  El otro se arrojo a sus pies y le suplicó: ‘Dame un plazo y te pagaré la deuda’. Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Éste lo mandó llamar y le dijo: ‘¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?’ E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.

Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos”.

Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, dejó la Galilea y fue al territorio de Judea, más allá del Jordán.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Padre santo, acepta los dones que te presentamos en la conmemoración de tus santos mártires, y concédenos la gracia de permanecer fieles en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión Lc 22, 28-30

Dice el Señor: ustedes son los que han permanecido siempre conmigo en medio de mis pruebas. Por eso yo les confiero el Reino, y ustedes comerán y beberán en mi mesa.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios nuestro, que en los santos mártires manifestaste admirablemente el misterio de la cruz, concédenos por tu bondad que, fortalecidos por este sacrificio, permanezcamos fielmente unidos a Cristo y trabajemos en la Iglesia por la salvación de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.


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