Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago
 
 
 
Eucaristía del Viernes 14 de Agosto de 2020
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Viernes de la decimonovena semana del tiempo ordinario

San Maximiliano María Kolbe, presbítero y mártir

Memoria obligatoria

Color: rojo

Maximiliano María Kolbe, presbítero franciscano polaco, fue misionero en el Japón, durante algunos años; allí fundó las escuelas de la Inmaculada destinadas a la educación de la juventud. Se distinguió en el amor a la Virgen Inmaculada. Fundó la asociación piadosa de la “Milicia de María Inmaculada”. A su regreso a Polonia, durante la segunda guerra mundial, fue detenido por las fuerzas de ocupación e internado en el campo de concentración de Auschwitz, donde entregó su vida en lugar de un padre de familia condenado a muerte, el 14 de agosto de 1941. Fue canonizado por el papa Juan Pablo II.

Antífona de entrada             Cf. Mt 25, 34. 36. 40

Vengan, benditos de mi Padre, dice el Señor. Estuve enfermo y me visitaron. Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que encendiste a san Maximiliano María, presbítero y mártir, en amor a la Virgen Inmaculada y lo colmaste de celo por la salvación de las almas y de caridad hacia el prójimo, concédenos, por su intercesión que, solícitos en el servicio a los hermanos por la gloria divina, nos hagamos semejantes a tu Hijo, que dio su vida por nosotros. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

Los aceptó como holocausto.

Lectura del libro de la Sabiduría 3, 1-9

Las Almas de los justos están en las manos de Dios, y no los afectará ningún tormento.

A los ojos de los insensatos parecían muertos; su partida de este mundo fue considerada una desgracia y su alejamiento de nosotros, una completa destrucción; pero ellos están en paz.

A los ojos de los hombres, ellos fueron castigados, pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad.

Por una leve corrección, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a prueba y los encontró dignos de él. Los probó como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto. Por eso brillarán cuando Dios los visite, y se extenderán como chispas por los rastrojos. Juzgarán las naciones y dominarán a los pueblos, y el Señor será su rey para siempre.

Los que confían en él comprenderán la verdad y los que le son fieles permanecerán junto a él en el amor. Porque la gracia y la misericordia son para sus elegidos.

SALMO RESPONSORIAL 115, 10-13. 16-17

R/. ¡Te ofreceré un sacrificio de alabanza!

Tenía confianza, incluso cuando dije: “¡Qué grande es mi desgracia!” Yo, que en mi turbación llegué a decir: “¡Los hombres son todos mentirosos!”

¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? Alzaré la copa de la salvación e invocaré el Nombre del Señor.

Yo, Señor, soy tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el Nombre del Señor.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Jn 12, 25b

Aleluya.

El que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna. Aleluya.

EVANGELIO

No hay amor más grande.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 15, 12-16

Durante la Última Cena, Jesús dijo a sus discípulos:

Éste es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como Yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que Yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; Yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.

No son ustedes los que me eligieron a mí, sino Yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, Él se lo concederá.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, te presentamos estos dones, pidiéndote humildemente que, a ejemplo de san Maximiliano María, aprendamos a ofrecerte nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión   Cf. Jn 15, 13

Dice el Señor: no hay amor más grande que dar la vida por los amigos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, te pedimos, Padre, que arda en nosotros aquella caridad que san Maximiliano María recibió en la eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.


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