Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago
 
 
 
Eucaristía del Lunes 21 de Septiembre de 2020
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Lunes de la vigesimoquinta semana del tiempo ordinario

San Mateo, apóstol y evangelista

Fiesta

Color: rojo

Mateo, a quien Lucas y Marcos llaman Leví, era hijo de Alfeo y natural de Cafarnaún. La vocación de este recaudador de impuestos constituye uno de los episodios más populares del ministerio de Cristo en Galilea.

No sabemos casi nada de su actividad apostólica después de la Ascensión de Jesús, pero Mateo nos ha dejado el primero de los Evangelios, en el que mejor se destaca la continuidad entre la Antigua y la Nueva Alianza y a través del cual comunicó la Buena Noticia a todas las generaciones sucesivas.

Antífona de entrada             Mt 28, 19-20

Dice el Señor: vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado.

Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que con infinita misericordia elegiste a san Mateo, convirtiéndolo de publicano en apóstol; sostenidos por su intercesión y su ejemplo concédenos que, siguiéndote con fidelidad, vivamos siempre unidos a ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

Él comunicó a unos el don de ser apóstoles, a otros predicadores del Evangelio.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso   4, 1-7. 11-13

Hermanos:

Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido. Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor.  Traten de conservar la unidad del Espíritu, mediante el vínculo de la paz.

Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida.  Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo.  Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.

Sin embargo, cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida en que Cristo los ha distribuido.

Él comunicó a unos el don de ser apóstoles, a otros profetas, a otros predicadores del Evangelio, a otros pastores o maestros. Así organizó a los santos para la obra del ministerio, en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo.

SALMO RESPONSORIAL  18, 2-5

R\. Resuena su eco por toda la tierra.

El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos: un día transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia.

Sin hablar, sin pronunciar palabras, sin que se escuche su voz, resuena su eco por toda la tierra y su lenguaje, hasta los confines del mundo.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO

Aleluya.

¡A tí, Dios, te alabamos y cantamos; a ti, Señor, te alaba el coro celestial de los Apóstoles! Aleluya.

EVANGELIO

Sígueme. Él se levantó y lo siguió.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   9, 9-13

Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió.

Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con Él y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?”

Jesús, que había oído, respondió: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan qué significa: "Yo quiero misericordia y no sacrificios". Porque Yo no he venido a llamar a justos, sino a pecadores”.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

En la fiesta de san Mateo te presentamos, Señor, nuestras oraciones y ofrendas, y te suplicamos que mires con amor a tu Iglesia, cuya fe alimentaste con la predicación de los apóstoles. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión         Cf. Mt 9, 13

Dice el Señor: no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Padre nuestro, participamos de la alegría de la salvación como el apóstol san Mateo, que recibió en su casa con gozo al mismo Salvador; concédenos alimentarnos siempre de aquél que no ha venido a llamar a los justos sino a los pecadores. Que vive y reina por los siglos de los siglos.


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