Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago
 
 
 
Eucaristía del Martes 24 de Noviembre de 2020
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Martes de la trigesimocuarta semana del tiempo ordinario

San Andrés Dung-Lac y compañeros, mártires

Memoria obligatoria

Color: rojo

En Viet-Nam, desde el siglo XVI hasta el siglo XIX, numerosos cristianos se distinguieron por el martirio. A causa de su fe cristiana, obispos, sacerdotes, religiosos y laicos fueron perseguidos, particularmente Andrés Dung-Lac y sus compañeros durante el reinado del emperador Minh-Mang (1829-1840).

Antífona de entrada             Cf. Gal 6, 14; 1 Cor 1, 18

Sólo nos gloriaremos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo. El mensaje de la cruz es fuerza de Dios para nosotros, que hemos sido salvados.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, fuente y origen de toda paternidad, que otorgaste a los santos mártires Andrés y compañeros permanecer fieles a la cruz de tu Hijo hasta derramar su sangre, concédenos, por su intercesión, que propagando tu amor entre los hermanos podamos llamarnos y ser en verdad hijos tuyos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

Ha llegado el tiempo de la cosecha y los sembrados de la tierra están maduros.

Lectura del libro del Apocalipsis     14, 14-19

Yo, Juan, vi una nube blanca, sobre la cual estaba sentado alguien que parecía Hijo de hombre, con una corona de oro en la cabeza y una hoz afilada en la mano. En seguida salió del Templo otro Ángel y gritó con voz potente al que estaba sentado sobre la nube: “Empuña tu hoz y siega, porque ha llegado el tiempo de la cosecha y los sembrados de la tierra están maduros”. Y el que estaba sentado sobre la nube pasó su hoz sobre la tierra, y ésta quedó segada.

Entonces otro Ángel salió del Templo que está en el cielo, llevando también una hoz afilada.

Y salió del altar otro Ángel -el que tiene poder sobre el fuego- y gritó con voz potente al que tenía la hoz afilada: “Empuña tu hoz y cosecha los racimos de la viña de la tierra, porque han llegado a su madurez”.

El Ángel pasó la hoz afilada sobre la tierra, cosechó la viña y arrojó los racimos en la inmensa cuba de la ira de Dios.

SALMO RESPONSORIAL    95, 10-13

R/. ¡El Señor viene a gobernar la tierra!

Digan entre las naciones: “¡El Señor reina! El mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”.

Alégrese el cielo y exulte la tierra, resuene el mar y todo lo que hay en él; regocíjese el campo con todos sus frutos, griten de gozo los árboles del bosque.

Griten de gozo delante del Señor, porque Él viene a gobernar la tierra: Él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO       Apoc 2, 10c

Aleluya.

Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida. Aleluya.

Evangelio

No quedará piedra sobre piedra.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     21, 5-9

Algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas. Entonces Jesús dijo: “De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido”.

Ellos le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?”

Jesús respondió: “Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: "Soy yo", y también: "El tiempo está cerca". No los sigan.  Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin”.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Padre santo, los dones que te presentamos en la memoria de los santos mártires; concédenos serte fieles en las adversidades de la vida y convertirnos en una ofrenda agradable a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión         Mt 5, 10

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los cielos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados con el pan de la vida en esta conmemoración de los santos mártires, te pedimos humildemente, Padre, que permanezcamos unidos en tu amor y alcancemos la recompensa eterna prometida a los que perseveran hasta el fin. Por Jesucristo, nuestro Señor.


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