Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago
 
 
 
Eucaristía del Miércoles 21 de Julio de 2021
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Miércoles de la decimosexta semana del tiempo ordinario

San Lorenzo de Brindis, presbítero y doctor de la Iglesia

Memoria libre 

Color: blanco

Lorenzo (1559-1619), capuchino de Verona, fue un hombre de gran cultura, eminentemente dotado para la acción y, por encima de todo, un verdadero hijo de san Francisco, sencillo y acogedor. Trabajó ardientemente por la Reforma católica en Europa central y fue el alma de la Cruzada contra los Turcos en Hungría. Murió en Lisboa en el año 1619.

Antífona de entrada             Cf. Sal 23, 5-6 

Estos santos recibieron la bendición del Señor, y la misericordia de Dios su salvador, porque buscaron al Señor.  

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que para gloria de tu nombre y salvación de las almas otorgaste al presbítero san Lorenzo de Brindis, el espíritu de sabiduría y de fortaleza; concédenos, en ese mismo espíritu, conocer lo que debemos hacer y, por su intercesión, llevarlo a la práctica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

PRIMERA LECTURA

Yo haré caer pan para ustedes desde lo alto del cielo.

Lectura del libro del Éxodo    16,1-5. 9-15

Los israelitas partieron de Elím, y el día quince del segundo mes después de su salida de Egipto, toda la comunidad de los israelitas llegó al desierto de Sin, que está entre Elím y el Sinaí.

En el desierto, los israelitas comenzaron a protestar contra Moisés y Aarón. “Ojalá el Señor nos hubiera hecho morir en Egipto, les decían, cuando nos sentábamos delante de las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. Porque ustedes nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea”.

Entonces el Señor dijo a Moisés: “Yo haré caer pan para ustedes desde lo alto del cielo, y el pueblo saldrá cada día a recoger su ración diaria. Así los pondré a prueba, para ver si caminan o no de acuerdo con mi ley. El sexto día de la semana, cuando preparen lo que hayan juntado, tendrán el doble de lo que recojan cada día”.

Moisés dijo a Aarón: “Da esta orden a toda la comunidad de los israelitas: "Preséntense ante el Señor, porque Él ha escuchado sus protestas””. Mientras Aarón les estaba hablando, ellos v vieron su mirada hacia el desierto, y la gloria del Señor se apareció en la nube. Y el Señor dijo a Moisés: “Yo escuché las protestas de los israelitas. Por eso, habla en estos términos: "A la hora del crepúsculo ustedes comerán carne, y por la mañana se hartarán de pan. Así sabrán que Yo, el Señor, soy su Dios””.

Efectivamente, aquella misma tarde se levantó una bandada de codornices que cubrieron el campamento; y a la mañana siguiente había una capa de rocío alrededor de él. Cuando ésta se disipó, apareció sobre la superficie del desierto una cosa tenue y granulada, fina como la escarcha sobre la tierra. Al verla, los israelitas se preguntaron unos a otros: “¿Qué es esto?” Porque no sabían lo que era.  Entonces Moisés les explicó: “Éste es el pan que el Señor les ha dado como alimento”.

SALMO RESPONSORIAL   77, 18-19. 23-28

R/. El Señor les dio un alimento celestial

Los israelitas tentaron a Dios en sus corazones, pidiendo comida a su antojo.

Hablaron contra Dios, diciendo: “¿Acaso tiene Dios poder suficiente para preparar una mesa en el desierto?”

Entonces mandó a las nubes en lo alto y abrió las compuertas del cielo: hizo llover sobre ellos el maná, les dio como alimento un trigo celestial. 

Todos comieron un pan de ángeles, les dio comida hasta saciarles. Hizo soplar desde el cielo el viento del este, atrajo con su poder el viento del sur. 

Hizo llover sobre ellos carne como polvo y pájaros como arena del mar: los dejó caer en medio del campamento, alrededor de sus carpas. 

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO 

Aleluya.

La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; el que lo encuentra permanece para siempre. Aleluya.

EVANGELIO 

Dieron fruto centuplicado.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    13, 1-9

Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a Él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces Él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: “El sembrador salió a sembrar. Al esparcir semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y éstas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta.

¡El que tenga oídos, que oiga!”


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS 

Acepta, Señor, las ofrendas de nuestro servicio, que presentamos en tu altar en la conmemoración de san Lorenzo, y concédenos que, libres de las ataduras de este mundo, seas tú nuestra única riqueza. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Antífona de comunión         Sal 33, 9 

Gusten y vean qué bueno es el Señor. Feliz el hombre que espera en él.  

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN 

Dios todopoderoso, alimentados por este sacramento, te pedimos que, a ejemplo de san Lorenzo, aprendamos a buscarte siempre y merezcamos ser revestidos del hombre nuevo. Por Jesucristo, nuestro Señor. 


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