Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago
 
 
 
Lectio Divina - Preparando la Eucaristía Dominical
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I. PREPARÉMONOS PARA EL ENCUENTRO CON EL SEÑOR: 

Oración Inicial: 

Iniciemos esta lectura orante con el Señor, rezando el Salmo 83.

Antífona

R/. Dichosos los que viven en tu casa, Señor.

¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa; la golondrina, un nidodonde colocar sus polluelos: tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío.

Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre. Dichosos los que encuentran en ti su fuerza al preparar su peregrinación. 

Cuando atraviesan áridos valles, los convierten en oasis, como si la lluvia temprana los cubriera de bendiciones; caminan de baluarte en baluarte hasta ver a Dios en Sión.

Señor de los ejércitos, escucha mi súplica; atiéndeme, Dios de Jacob. Fíjate, oh Dios, en nuestro Escudo, mira el rostro de tu Ungido.

Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa, y prefiero el umbral de la casa de Dios a vivir con los malvados.

Porque el Señor es sol y escudo, él da la gracia y la gloria; el Señor no niega sus bienes a los de conducta intachable. 

¡Señor de los ejércitos, dichoso el hombre que confía en ti!

Invocación al Espíritu Santo

Escucha, Padre, nuestra súplica:

danos tu Espíritu, para que sepamos escuchar tu voz

que proclama la gloria de tu Hijo,

Él, que entrega su vida por la liberación.

Haz que de esta escucha atenta y comprometida

nazca en nosotros nueva fuerza 

para seguir a nuestro Maestro y Señor

con mayor disponibilidad, aún en medio de nuestros miedos

 y tentaciones.

Amén.

II. OREMOS CON LA PALABRA DE DIOS:

LECTURA (Lectio): ¿Qué dice la Palabra? Marcos nos relata la llamada de Jesús a los cuatro primeros discípulos. Es Jesús quien toma la iniciativa de buscar discípulos, en vez de ser los discípulos los que buscan al maestro.

Texto bíblico: Mc 1, 14-20

MEDITACIÓN (Meditatio): ¿Qué me dice la Palabra? ¿Qué importancia tiene en nuestra vida de fe el Reino de Dios? ¿Qué significa para nosotros “convertirnos y creer en la Buena Noticia”? ¿Qué tenemos que convertir?         ¿Sentimos que Jesús nos llama? ¿Cómo es su llamado?

ORACIÓN (Oratio): ¿Qué le digo a Dios con esta Palabra?  A la luz de la Palabra hemos descubierto que nuestro camino de seguimiento está lleno de luces y de sombras. Quedémonos en silencio para que Dios hable a nuestroscorazones.

CONTEMPLACIÓN (Contemplatio): Gusta a Dios internamente en tu corazón.. Tratemos de ponernos en el lugar de alguno de los apóstoles que reciben el llamado. Escuchemos  la voz del Señor, su mirada, el sonido del mar, el olor del agua, de los peces.

III. PROFUNDICEMOS CON LOS PADRES DE LA IGLESIA.

Del Tratado de Faustino Luciferano, presbítero, Sobre la Trinidad

CRISTO ES REY Y SACERDOTE ETERNO

Nuestro Salvador fue verdaderamente ungido, en su condición humana, ya que fue verdadero rey y verdadero sacerdote, las dos cosas a la vez, tal y como convenía a su excelsa condición. El salmo nos atestigua su condición de rey, cuando dice: Yo mismo he establecido a mi Rey en Sion, mi monte santo. Y el mismo Padre atestigua su condición de sacerdote, cuando dice: Tú eres sacerdote eterno según el rito de Melquisedec. Aarón fue el primero en la ley antigua que fue constituido sacerdote por la unción del crisma y, sin embargo, no se dice: “Según el rito de Aarón”, para que nadie crea que el Salvador posee el sacerdocio por sucesión. Porque el sacerdocio de Aarón se transmitía por sucesión, pero el sacerdocio del Salvador no pasa a los otros por sucesión, ya que él permanece sacerdote para siempre, tal como está escrito, Tú eres sacerdote eterno según el rito de Melquisedec.

El Salvador es, por lo tanto, rey y sacerdote según su humanidad, pero su unción no es material, sino espiritual. Entre los israelitas, los reyes y sacerdotes lo eran por una unción material de aceite; no que fuesen ambas cosas a la vez, sino que unos eran  reyes y otros eran sacerdotes; sólo a Cristo pertenece la perfección y la plenitud en todo, él, que vino a dar plenitud a la ley.

Los israelitas, aunque no eran las dos cosas a la vez, eran, sin embargo, llamados cristos (ungidos), por la unción material del aceite que los constituía reyes o sacerdotes. Pero el Salvador, que es el verdadero Cristo, fue ungido por el Espíritu Santo, para que se cumpliera lo que de él estaba escrito: Por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido con aceite de júbilo entre todos tus compañeros. Su unción supera a la de sus compañeros, ungidos como él, porque es una unción de júbilo, lo cual significa el Espíritu Santo.

Sabemos que esto es verdad por las palabras del mismo Salvador. En efecto, habiendo tomado el libro de Isaías, lo abrió y leyó: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido; y dijo a continuación que entonces se cumplía aquella profecía que acababan de oír. Y, además, Pedro, el príncipe de los apóstoles, enseñó que el crisma con que había sido ungido el Salvador es el Espíritu Santo y el poder de Dios, cuando, en los Hechos de los apóstoles, hablando con el centurión, aquel hombre lleno de piedad y de misericordia, dijo entre otras cosas: Jesús de Nazaret empezó su actividadpor Galilea después del bautismo predicado por Juan; Dios lo ungió  con poder del Espíritu Santo y pasó haciendo el bien y devolviendo la salud a todos los que estaban esclavizados por el demonio.

Vemos, pues, cómo Pedro afirma de Jesús que fue ungido, según su condición humana, con poder del Espíritu Santo. Por esto Jesús, en su condición humana, fue con toda verdad Cristo o ungido, ya que por la unción del Espíritu Santo fue constituido rey y sacerdote eterno.

Padre nuestro

Oración

Concédenos vivir siempre, Señor, e n el amor y respeto a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


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