Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago
 
 
 
Eucaristía del Jueves 25 de Mayo de 2023
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Jueves de séptima semana de Pascua
San Beda, el Venerable, presbítero y doctor de la Iglesia
Memoria libre 
Color: blanco

Nació junto al monasterio benedictino de Wearmouth, en el año 673. Ingresó en dicho monasterio, donde fue ordenado sacerdote. Ejerció el ministerio de la enseñanza y la actividad literaria. Escribió obras teológicas e históricas de gran erudición, que recogen muchas de las tradiciones de los Santos Padres, así como notables tratados exegéticos. Murió el año 735.

Antífona de entrada             Heb 4, 16 

Vayamos confiadamente al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia de un auxilio oportuno. Aleluya. 

ORACIÓN COLECTA 

Padre, que tu Espíritu derrame con abundancia sus dones en nosotros, nos dé un corazón que sea de tu agrado y nos disponga a cumplir tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 


PRIMERA LECTURA

Tendrás que dar testimonio de mí, también en Roma.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles  22, 30; 23, 6-11

Queriendo saber con exactitud de qué acusaban los judíos a Pablo, el tribuno mandó quitarle las cadenas, y convocando a los sumos sacerdotes y a todo el Sanedrín, hizo comparecer a Pablo delante de ellos.

Pablo, sabiendo que había dos partidos, el de los saduceos y el de los fariseos, exclamó en medio del Sanedrín: “Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos, y ahora me están juzgando a causa de nuestra esperanza en la resurrección de los muertos”.

Apenas pronunció estas palabras, surgió una disputa entre fariseos y saduceos, y la asamblea se dividió. Porque los saduceos niegan la resurrección y la existencia de los ángeles y de los espíritus; los fariseos, por el contrario, admiten una y otra cosa.

Se produjo un griterío, y algunos escribas del partido de los fariseos se pusieron de pie y protestaron enérgicamente: “Nosotros no encontramos nada de malo en este hombre. ¿Y si le hubiera hablado algún espíritu o un ángel ... ?”

Como la disputa se hacía cada vez más violenta, el tribuno, temiendo por la integridad de Pablo, mandó descender a los soldados para que lo sacaran de allí y lo llevaran de nuevo a la fortaleza.

A la noche siguiente, el Señor se apareció a Pablo y le dijo: “Ánimo, así como has dado testimonio de mí en Jerusalén, también tendrás que darlo en Roma”.

SALMO RESPONSORIAL      15, 1-2a. 5. 7-11

R/. ¡Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti!

Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.  Yo digo al Señor: “Señor, Tú eres mi bien”. El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡Tú decides mi suerte! 

Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! Tengo siempre presente al Señor: Él está a mi lado, nunca vacilaré. 

Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: porque no me entregarás a la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro.

Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Jn 17, 21

Aleluya

“Que todos sean uno, como Tú, Padre, estás en mí y Yo en ti, para que el mundo crea que Tú me enviaste”, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO

Que sean perfectamente uno.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     17, 1b. 20-26

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo:

Padre santo, no ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí.

Que todos sean uno: como Tú, Padre, estás en mí y Yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que Tú me enviaste.

Yo les he dado la gloria que Tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno -Yo en ellos y Tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que Tú me has enviado, y que los has amado a ellos como me amaste a mí.

Padre, quiero que los que Tú me diste estén conmigo donde Yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo.

Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero Yo te conocí, y ellos reconocieron que Tú me enviaste.

Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que Tú me amaste esté en ellos, y Yo también esté en ellos.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS 

Santifica los dones que te presentamos, Señor, y, al aceptar este sacrificio espiritual, conviértenos en ofrenda eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Antífona de comunión         Cf. Jn 16, 7 

Dice el Señor: les digo la verdad, les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Aleluya. 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN 

Dios nuestro, que los santos misterios recibidos nos instruyan con sus enseñanzas y nos renueven interiormente, para que merezcamos alcanzar los frutos espirituales. Por Jesucristo, nuestro Señor. 


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