Lunes de la decimoquinta semana del tiempo ordinario
Nuestra Señora del Carmen, Patrona de Chile
Solemnidad
Color: blanco
Antífona de entrada
Te saludamos, santa Madre de Dios, porque diste al mundo al Rey que gobierna para siempre el cielo y la tierra.
ORACIÓN COLECTA
Te suplicamos, Padre, que nos ayude la gloriosa intercesión de la Virgen María, y con su protección podamos llegar a Cristo, monte de la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
Tú eres insigne honor de nuestra raza
Lectura del libro de Judit 13, 18-20ab; 15, 8-10
En aquellos días, el magistrado Ozías le dijo d Judit:
“Que el Dios altísimo te bendiga, hija mía, más que a todas las mujeres de la tierra; y bendito sea el Señor Dios, creador del cielo y de la tierra, que te ha guiado para cortar la cabeza del jefe de nuestros enemigos. Nunca olvidarán los hombres la confianza que has demostrado y siempre recordarán el poder de Dios. Que Dios te exalte para siempre, favoreciéndote con sus bienes”.
Y todo el pueblo añadió: “¡Amén! ¡Amén!”.
El sumo sacerdote Joaquím y los ancianos del pueblo de Israel que habitaban en Jerusalén vinieron para contemplar los beneficios con que Dios había colmado a Israel, y también para ver a Judit y saludarla. Al verla, todos a una, la elogiaron y le dijeron:”¡Tú eres la gloria de Jerusalén, tú el gran orgullo de Israel, tú el insigne honor de nuestra raza! Que el Señor todopoderoso te bendiga para siempre”.
Y todo el pueblo dijo: “¡Amén!”.
SALMO RESPONSORIAL JDT 16, 13-17
R/. ¡Alabado sea Dios, el Señor!
Cantaré a mi Dios un canto nuevo: Señor, Tú eres grande y glorioso, admirable por tu poder e invencible.
Que te sirvan todas las criaturas porque Tú lo dijiste y fueron hechas, enviaste tu Espíritu y Él las formó.
Las montañas y las aguas se sacudirán desde sus cimientos, las rocas se derretirán como cera en tu presencia, pero Tú siempre te muestras propicio con aquéllos que te temen.
Pero vale un sacrificio de aroma agradable y menos aún toda la grasa ofrecida en holocausto. Pero el que teme al Señor será grande para siempre.
SEGUNDA LECTURA
Que se hagan peticiones, oraciones, súplica y acciones de gracias.
Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a Timoteo 2, 1-8
Querido hijo:
Ante todo te recomiendo que se hagan peticiones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, por los soberanos y por todas las autoridades, para que podamos disfrutar de paz y de tranquilidad, y llevar una vida piadosa y digna. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, porque El quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres; Jesucristo, hombre Él también, que se entregó a sí mismo para rescatar a todos. Éste es el testimonio que Él dio a su debido tiempo, y del cual fui constituido heraldo y Apóstol para enseñar a los paganos la verdadera fe. Dogo la verdad, y no miento.
Por lo tanto, quiero que los hombres oren constantemente, levantando las manos al cielo con recta intención, sin arrebatos ni discusiones.
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO
Aleluya.
¡Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! Aleluya.
EVANGELIO
El discípulo la recibió como suya
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 19, 25-27
Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien Él amaba, Jesús le dijo: “Mujer, aquí tiene a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Aquí tiene a tu madre”. Y desde aquella Hora el discípulo la recibió como suya.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Escucha, Señor, la oración de tu pueblo y acepta nuestras ofrendas, para que, por intercesión de la santísima Virgen María, Madre de tu Hijo, sea atendido todo deseo y escuchada toda petición. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Lc 11, 27
Feliz la Virgen María, que llevó en su seno al Hijo del Padre eterno.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Después de recibir los sacramentos celestiales te suplicamos, Dios nuestro, que cuantos nos alegramos en la celebración de la Virgen María, a ejemplo suyo colaboremos dignamente en el misterio de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Pastoral Litúrgica