Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago
 
 
 
Eucaristía del Viernes 25 de Septiembre de 2020
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Viernes de la vigesimoquinta semana del tiempo ordinario

Del Sagrado Corazón de Jesús

Propuesta celebrativa

Color: verde

Antífona de entrada             Cf. Sal 32, 11. 19

Los designios del corazón de Dios permanecen para siempre: Él salva a sus fieles de la muerte y los sustenta en el tiempo de indigencia.

ORACIÓN COLECTA

Señor y Dios nuestro, te pedimos que nos revistas con las virtudes del Corazón de tu Hijo y nos enciendas con su amor, para que, configurados a imagen suya, merezcamos participar de la redención eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

Hay un tiempo para cada cosa bajo el sol.

Lectura del libro del Eclesiastés   3, 1-11

Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol: un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado; un tiempo para matar y un tiempo para sanar, un tiempo para demoler y un tiempo para edificar; un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar; un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas, un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse; un tiempo para buscar y un tiempo para perder, un tiempo para guardar y un tiempo para tirar; un tiempo para rasgar y un tiempo para coser, un tiempo para callar y un tiempo para hablar; un tiempo para amar y un tiempo para odiar, un tiempo de guerra y un tiempo de paz.

¿Qué provecho obtiene el trabajador con su esfuerzo? Yo vi la tarea que Dios impuso a los hombres para que se ocupen de ella. Él hizo todas las cosas apropiadas a su tiempo, pero también puso en el corazón del hombre el sentido del tiempo pasado y futuro, sin que el hombre pueda descubrir la obra que hace Dios desde el principio hasta el fin.

SALMO RESPONSORIAL   143, la. 2-4

R/. ¡Bendito sea el Señor, mi Roca!

Bendito sea el Señor, mi Roca, Él es mi bienhechor y mi fortaleza, mi baluarte y mi libertador; Él es el escudo con que me resguardo.

Señor, ¿qué es el hombre para que Tú lo cuides, y el ser humano, para que pienses en él? El hombre es semejante a un soplo, y sus días son como una sombra fugaz.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Mc 10, 45

Aleluya.

El Hijo del hombre vino para servir y dar su vida en rescate por una multitud. Aleluya.

EVANGELIO

Tú eres el Mesías de Dios. El Hijo del hombre debe sufrir mucho.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   9, 18-22

Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con Él, les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy Yo?”

Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado”.

“Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy Yo?”

Pedro, tomando la palabra, respondió: “Tú eres el Mesías de Dios”.

Y Él les ordenó terminantemente que no lo anunciaran a nadie, diciéndoles:

“El Hijo del hombre debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día”.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios, Padre misericordioso, por el gran amor con que nos amaste nos has entregado a tu Hijo único; te pedimos que, unidos a él, podamos ofrecerte un homenaje digno de ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión         Jn 7, 37. 38

Dice el Señor: el que tenga sed venga a mí, y beba el que cree en mí. De su seno brotarán manantiales de agua viva.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Después de celebrar el sacramento de tu amor, te suplicamos humildemente, Señor, que configurados con Cristo en la tierra merezcamos participar de su gloria en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


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