Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago
 
 
 
Liturgia del Domingo 3 de Marzo de 2019
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Domingo octavo del tiempo ordinario
Salterio IV
Color: verde

Antífona de entrada             Cf. Sal 17, 19-20

El Señor fue mi apoyo: me sacó a un lugar espacioso, me libró, porque me ama.

Gloria

ORACIÓN COLECTA

Concédenos, Señor, que los acontecimientos de este mundo se orienten para nuestro bien, según tus designios de paz, y que tu Iglesia se alegre de servirte con entrega y serenidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

No elogies a nadie antes de oírlo razonar.

Lectura del libro del Eclesiástico   27,4-7

Cuando se zarandea la criba, quedan los residuos: así los desechos de un hombre aparecen en sus palabras.

El horno pone a prueba los vasos del alfarero, y la prueba del hombre está en su conversación.

El árbol bien cultivado se manifiesta en sus frutos; así la palabra expresa la índole de cada uno.

No elogies a nadie antes de oírlo razonar, porque allí es donde se prueban los hombres.

SALMO RESPONSORIAL   91,2-3.13-16

R/. Es bueno darte gracias, Señor.

Es bueno dar gracias al Señor, y cantar, Dios Altísimo, a tu Nombre; proclamar tu amor de madrugada, y tu fidelidad en las vigilias de la noche.

El justo florecerá como la palmera, crecerá como los cedros del Líbano: trasplantado en la Casa del Señor, florecerá en los atrios de nuestro Dios.

En la vejez seguirá dando frutos, se mantendrá fresco y frondoso, para proclamar qué justo es el Señor, mi Roca, en quien no existe la maldad.

SEGUNDA LECTURA

Nos ha dado la victoria por Jesucristo.

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 15,51. 54-58

Hermanos:

Les voy a revelar un misterio:

No todos vamos a morir, pero todos seremos transformados.

Cuando lo que es corruptible se revista de la incorruptibilidad y lo que es mortal se revista de la inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: La muerte ha sido vencida. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está tu aguijón? Porque lo que provoca la muerte es el pecado y lo que da fuerza al pecado es la Ley.

¡Demos gracias a Dios, que nos ha dado la victoria por nuestro Señor Jesucristo!

Por eso, queridos hermanos, permanezcan firmes e inconmovibles, progresando constantemente en la obra del Señor, con la certidumbre de que los esfuerzos que realizan por Él no serán vanos.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Flp 2, 15d. 16a

Aleluya.

Ustedes brillan como rayos de luz en el mundo, mostrando la Palabra de Vida. Aleluya.

EVANGELIO

De la abundancia del corazón habla la boca.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 6, 39-45

Jesús hizo esta comparación:

¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un pozo?

El discípulo no es superior al maestro; cuando el discípulo llegue a ser perfecto, será como su maestro.

¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo, tú, que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano!

No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos: cada árbol se reconoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas.

El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Credo

Oración de los fieles

Invoquemos, queridos hermanos, a Dios Padre todopoderoso y pidámosle que venga en ayuda de su pueblo y lo socorra en sus necesidades:

Pidamos al Señor, presente en su Iglesia, que la vivifique y la haga agradable a sus ojos, para que pueda alabarlo con los ángeles del cielo.

Oremos por los que tienen autoridad en el mundo: que su gobierno sea justo para la tranquilidad de la Iglesia y el bienestar de todos los pueblos.

Oremos por los que viven lejos de su hogar, por los que están de viaje y por los que se encuentran en peligro, para que Dios les envíe sus ángeles y los proteja de todo mal.

Oremos por el pueblo aquí reunido, para que el Señor perdone nuestras culpas, nos revele su luz y nos conceda proclamar con valentía el nombre de su Hijo.

Escucha, Señor, nuestras oraciones y haz que la palabra que resuena en tu Iglesia como fuente de sabiduría y norma de vida, nos ayude a comprender y amar a nuestros hermanos, para que nunca seamos jueces presuntuosos, sino portadores de bondad y de paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, que nos das lo que debemos ofrecerte y consideras esta ofrenda como un gesto de nuestra devoción hacia ti; te pedimos confiadamente poder alcanzar los premios eternos, ya que nos concedes la fuente del mérito. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión         Cf. Sal 12, 6

Cantaré al Señor, porque me ha favorecido; alabaré el nombre del Señor Altísimo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Saciados con el alimento de la salvación, te pedimos, Padre de misericordia, que, por este sacramento que recibimos en la tierra, nos hagas participar de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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