Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago
 
 
 
Eucaristía del Jueves 18 de Abril de 2019
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Jueves Santo
FERIA
Color: morado

Misa Crismal

Antífona de entrada             Cf. Ap 1, 6

Jesucristo hizo de nosotros un reino sacerdotal para Dios, su Padre. A él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que al ungir con el Espíritu Santo a tu Hijo unigénito lo constituiste Señor y Mesías, concede bondadosamente a quienes participamos de su misma consagración, ser ante el mundo testigos de la Redención. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Misa vespertina

Antífona de entrada Cf. Gál 16, 14

Debemos gloriarnos en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, nuestra vida y nuestra resurrección; por él hemos sido salvados y redimidos.

Gloria

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, reunidos para celebrar la santísima Cena en la que tu Hijo unigénito, antes de entregarse a la muerte, confió a la Iglesia el nuevo y eterno sacrificio, banquete pascual de su amor, concédenos que, de tan sublime misterio, brote para nosotros la plenitud del amor y de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

El Señor me ha ungido.

Él me envió a llevar la buena noticia a los pobres y a darles el óleo de la alegría.

Lectura del libro de Isaías   61, 1-3a. 6a. 8b-9

El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Él me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor, un día de venganza para nuestro Dios; a consolar a todos los que están de duelo, a cambiar su ceniza por una corona, su ropa de luto por el óleo de la alegría, y su abatimiento por un canto de alabanza.

Y ustedes serán llamados Sacerdotes del Señor, se les dirá Ministros de nuestro Dios. Les retribuiré con fidelidad y estableceré en favor de ellos una alianza eterna. Su descendencia será conocida entre las naciones, y sus vástagos, en medio de los pueblos: todos los que los vean, reconocerán que son la estirpe bendecida por el Señor.

SALMO RESPONSORIAL   88, 21-22. 25. 27

R/. Cantaré eternamente tu amor, Señor.

Encontré a David, mi servidor, y lo ungí con el óleo sagrado, para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga poderoso.

Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán, su poder crecerá a causa de mi Nombre: Él me dirá: Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora.

SEGUNDA LECTURA

Hizo de nosotros un Reino sacerdotal para Dios, su Padre.

Lectura del libro del Apocalipsis   1, 4b-8

Llegue a ustedes la gracia y la paz de parte de Aquél que es, que era y que viene, y de los siete espíritus que están delante de su trono, y de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primero que resucitó de entre los muertos, el Rey de los reyes de la tierra. Él nos amó y nos purificó de nuestros pecados, por medio de su sangre, e hizo de nosotros un Reino sacerdotal para Dios, su Padre. ¡A Él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos! Amén.

Él viene entre las nubes y todos lo verán, aún aquéllos que lo habían traspasado. Por Él se golpearán el pecho todas las razas de la tierra. Sí, así será. Amén.

Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que viene, el Todopoderoso.

Misa vespertina

PRIMERA LECTURA

Prescripciones sobre la cena pascual.

Lectura del libro del Éxodo 12, 1-8. 11-14

El Señor dijo a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto: Este mes será para ustedes el mes inicial, el primero de los meses del año. Digan a toda la comunidad de Israel:

“El diez de este mes, consíganse cada uno un animal del ganado menor, uno para cada familia. Si la familia es demasiado reducida para consumir un animal entero, se unirá con la del vecino que viva más cerca de su casa. En la elección del animal tengan en cuenta, además del número de comensales, lo que cada uno come habitualmente.

Elijan un animal sin ningún defecto, macho y de un año; podrá ser cordero o cabrito. Deberán guardarlo hasta el catorce de este mes, y a la hora del crepúsculo, lo inmolará toda la asamblea de la comunidad de Israel. Después tomarán un poco de su sangre, y marcarán con ella los dos postes y el dintel de la puerta de las casas donde lo coman. Y esa misma noche comerán la carne asada al fuego, con panes sin levadura y verduras amargas.

Deberán comerlo así: ceñidos con un cinturón, calzados con sandalias y con el bastón en la mano. Y lo comerán rápidamente: es la Pascua del Señor.

Esa noche Yo pasaré por el país de Egipto para exterminar a todos sus primogénitos, tanto hombres como animales, y daré un justo escarmiento a los dioses de Egipto. Yo soy el Señor.

La sangre les servirá de señal para indicar las casas donde ustedes estén. Al verla, Yo pasaré de largo, y así ustedes se librarán del golpe del Exterminador, cuando Yo castigue al país de Egipto.

Éste será para ustedes un día memorable y deberán solemnizarlo con una fiesta en honor del Señor. Lo celebrarán a lo largo de las generaciones como una institución perpetua”.

SALMO RESPONSORIAL 115, 12-13. 15-16bc. 17-18

R/. ¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo?

¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor.

¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos! Yo, Señor, soy tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre del Señor. Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo.

SEGUNDA LECTURA

Siempre que coman este pan y beban este cáliz, proclamarán la muerte del Señor.

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 11, 23-26

Hermanos:

Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente:

El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía.

De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memoria mía.

Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que Él vuelva.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Is 61, 1

El Espíritu del Señor está sobre mí; Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres.

EVANGELIO

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   4, 16-21

Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor.

Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en Él. Entonces comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír.

Misa vespertina

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Jn 13, 34

Les doy un mandamiento nuevo: Ámense los unos a los otros, como Yo los he amado, dice el Señor.

EVANGELIO

Los amó hasta el fin.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 13, 1-15

Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, Él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin.

Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que Él había venido de Dios y volvía a Dios, se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura.

Cuando se acercó a Simón Pedro, éste le dijo: ¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?

Jesús le respondió: No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás.

No, le dijo Pedro, ¡Tú jamás me lavarás los pies a mi!

Jesús le respondió: Si Yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte.

Entonces, Señor, le dijo Simón Pedro, ¡no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza!

Jesús le dijo: El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Ustedes también están limpios, aunque no todos. El sabía quién lo iba a entregar, y por eso había dicho: No todos ustedes están limpios.

Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: ¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque lo soy. Si Yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que Yo hice con ustedes.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te pedimos, Señor, que la fuerza de este sacrificio nos purifique de los pecados de la vida pasada, renueve nuestras vidas y nos alcance la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO

EL SACERDOCIO DE CRISTO y EL MINISTERIO DE LOS SACERDOTES

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Tú constituiste a tu único Hijo Pontífice de la Alianza nueva y eterna, por la unción del Espíritu Santo, y determinaste, en tu designio salvífico, que su único sacerdocio se perpetuara en la Iglesia.

Él no sólo enriquece con el sacerdocio real al pueblo de los bautizados, sino también, con amor fraterno, elige a algunos hombres para hacerlos participar de su ministerio mediante la imposición de las manos.

Tus sacerdotes, Padre, renuevan en nombre de Cristo el sacrificio de la redención humana, preparan a tus hijos el banquete pascual, guían en la caridad a tu pueblo santo, lo alimentan con tu Palabra y lo fortalecen con tus sacramentos. Ellos, al entregar su vida por ti, Padre, y por la salvación de los hermanos, deben configurarse a Cristo y dar testimonio constante de fidelidad y de amor.

Por eso, con todos los ángeles y santos te alabamos, cantando con alegría:

Santo, Santo, Santo

Antífona de comunión         Sal 88, 2

Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos, Dios todopoderoso, que después de restaurarnos con tus sacramentos, merezcamos ser la fragancia de Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Misa vespertina

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, participar dignamente de estos misterios, pues cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo, se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión         Cf. 1 Cor 11, 24-25

Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Esta copa es la nueva alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que beban de ella, háganlo en memoria mía.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso, te pedimos que, así como somos alimentados en esta vida con la Cena pascual de tu Hijo, también merezcamos ser saciados en el banquete eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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