SALUDO
Agosto - 2026
SALUDO
Continuamos este mes de agosto con la celebración del Tiempo Ordinario. Durante este mes y hasta mediados de septiembre, vamos a estar escuchando las perícopas evangélicas de la sección del evangelio de san Mateo en las que Jesús manifiesta con más claridad a sus discípulos quién es él, y quiénes son sus discípulos.
El sentido de lo sagrado
Progresivamente, los discípulos irán tomando conciencia de que Jesús era más que un gran sabio o profeta. Irán descubriendo aquello que mucho tiempo después los grandes teólogos de la antigüedad denominarían la «naturaleza divina» de Cristo. Sí, Cristo era verdadero hombre y verdadero Dios.
En nuestras celebraciones, esa índole divina de Jesús se manifiesta a través de los signos litúrgicos, razón por la cual se suele hablar de la «divina liturgia». Así la denomina la tradición católica de oriente; mientras que nosotros, que pertenecemos al rito romano, usamos más bien la expresión «sagrada liturgia».
Lo sagrado no significa algo lejano, separado de nosotros. Menos aún, algo opuesto a lo cotidiano de nuestra vida. En sentido bíblico, lo sagrado significa más bien lo que pertenece a Dios, lo que es propio de él. Algunos suelen distinguir lo que es divino de lo que es sagrado. Lo divino se refiere a lo trascendente, es decir, aquello que está más allá de nuestra experiencia inmediata. Lo sagrado, en cambio, es el modo como lo divino se nos manifiesta y se nos hace presente.
ritos sagrados
Nosotros consideramos que nuestras celebraciones son sagradas porque vemos que tanto las palabras como los signos que se realizan en ellas nos hacen presente lo divino.
Los ritos son instrumentos que nos permiten conectarnos con Dios. Las distintas culturas han identificado algunos gestos y elementos que nos remiten con más facilidad al Misterio de Dios. Es nuestra responsabilidad cuidarlos, de tal manera que la asamblea reconozca por medio de la fe, la presencia de Dios en ellos.
Hay que tener cuidado, eso sí, de entender los signos y los ritos como si fueran algo mágico. Como si funcionaran automáticamente. Los ritos funcionan con la lógica de la fe, es decir, cuando los vivimos poniéndonos en las manos del Señor y queremos que se cumpla la voluntad de Dios en nosotros.
¡Los ritos son necesarios! Ellos nos ponen en contacto con las profundidades de nuestro ser y con Dios.
Sentido eclesial
Como hemos dicho, durante este mes iremos viendo también cómo Jesús va revelando cuál es la identidad de esta comunidad que Él ha formado en torno suyo. Aquí encontramos una nota característica de la narración de san Mateo, cuyo Evangelio, con razón, ha sido identificado como el evangelio eclesial por excelencia.
En ese contexto se encuentran las indicaciones para la vida comunitaria, que vamos a escuchar estos domingos. Estas indicaciones no son meras instrucciones morales que Jesús hace a sus discípulos, sino algo más profundo: Jesús inaugura una nueva manera de relacionarnos entre nosotros. Esto brota de nuestra condición de hermanos, ya que todos hemos sido llamados por el Señor a formar esta comunidad que es la Iglesia. La Iglesia no establece una unión meramente moral entre sus integrantes, o una unidad estratégica para alcanzar algún objetivo. Mucho más que eso, la Iglesia es el nuevo pueblo de Dios, el pueblo de su propiedad. Por eso decimos en el Símbolo de la fe que creemos en la santidad de la Iglesia, porque ella pertenece a Dios.
Memorias del Mes
Durante este mes tenemos una de las celebraciones más antiguas de la Virgen María: la Asunción. Tiene categoría de Solemnidad, y por esa razón, ya que este año cae en sábado, la misa del sábado por la tarde está dedicada a ella, y no se celebran las vísperas del domingo. Además, toda solemnidad impide la misa exequial, por lo cual, en caso de una misa de funeral, se toma el formulario de la Asunción y sus lecturas propias.
Este mes celebramos también a San Lorenzo. Además de admirar el heroísmo de este santo y pedir su intercesión, es también una oportunidad para saludar y agradecer a los diáconos que sirven en nuestra comunidad. Unos días después, celebramos a san Alberto Hurtado, cuya fiesta ha dado origen a dedicar todo este mes a la solidaridad. Sería hermoso que ese día se pudiera dar gracias a Dios por las iniciativas solidarias que cada comunidad puede realizar en favor de los más desposeídos.
El tiempo pasa, el año transcurre, pero Cristo es el mismo siempre. Es hermoso caminar en esta línea de tiempo y saber que el Señor nos regala cada día, y que va caminando con nosotros.
Que tengan todos ustedes unas lindas celebraciones.