Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor
Misa del día
Blanco
Sugerencias para la celebración
Es un día de máxima solemnidad, y el tono de las oraciones expresan gran alegría.
Se recomienda que las moniciones, o la homilía de quien preside la celebración, realice referencias a todo el Triduo Pascual, y pueda también explicar el sentido esencial de los signos, como el adorno del ambón y del cirio, la pila bautismal, el significado de las oraciones o de algún verso de un canto pascual.
Para el acto penitencial, es muy conveniente hoy – y en lo posible, según las condiciones de cada comunidad, durante todos los domingos del Tiempo Pascual- realizar el rito de la aspersión con agua bendita. Tras la oración, el sacerdote se asperja a sí mismo, y luego lo hace sobre toda la comunidad. El rito se puede acompañar con un canto bautismal. No se canta el Señor, ten piedad, y se prosigue inmediatamente con el canto del Gloria.
También hoy un buen cantor – y si no está aún capacitado, un buen lector- se hace cargo de la Secuencia Pascual. Aunque es mucho más breve que el pregón pascual, goza de gran importancia, y también en caso de ser leída, se le puede intercalar una aclamación pascual cantada. Todo ello con música instrumental de fondo.
El aleluya debe ser vigoroso y alegre.
Puede pensarse para la profesión de fe, duplicar lo que se ha hecho en la Vigilia, vale decir, emplear el formulario bautismal. Esto es significativo si se piensa que muchos de los que participan en esta misa no estuvieron en la Vigilia Pascual. En todo caso, la profesión de fe bautismal debe ser reservada sólo a estos momentos del año, y no debiera hacerse habitual. De lo contrario se desvirtúa el efecto que pretende lograr.
Si la comunidad no ha compartido el gesto de la paz durante la Cuaresma, ahora sí lo hará, y con qué entusiasmo. No importa que la asamblea se desordene un tanto… mal que mal se está recibiendo el don del Resucitado.
El canto de comunión canta la Pascua, a Cristo, presente para siempre en el sacramento eucarístico. En la era de los padres de la Iglesia se cantaba: «El Señor es mi pastor», con las alusiones a las fuentes de agua, al óleo y a la mesa: los sacramentos del Bautismo, Crismación (Confirmación) y Eucaristía.
Si la comunidad tiene la buena costumbre de regalar huevos de pascua, no estaría mal indicar que es una costumbre muy antigua, que representa alegóricamente un sepulcro (la cáscara) que ha sido roto para ofrecer la vida en alimento…
Como en la Vigilia, también aquí es hermoso invocar a la Virgen María al final de la celebración.
¡Feliz Pascua!
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Antífona de entrada Cf. Sal 138, 18.5-6
He resucitado, y estoy de nuevo contigo, aleluya. Pusiste tu mano sobre mí, aleluya: ¡Qué admirable es tu sabiduría! aleluya, aleluya.
O bien: Lc 24, 34; Ap 1, 6
El Señor resucitó verdaderamente, aleluya. A él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos, aleluya, aleluya.
GLORIA
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que hoy has abierto para nosotros las puertas de la eternidad por la victoria de tu Hijo unigénito sobre la muerte, te pedimos que quienes celebramos la Resurrección del Señor, por la acción renovadora de tu Espíritu, alcancemos la luz de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
Comimos y bebimos con Él, después de su resurrección
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 10, 34a. 37-43
Pedro, tomando la palabra, dijo: “Ustedes ya saben qué ha ocurrido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicaba Juan: cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. Él pasó haciendo el bien y sanando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con Él.
Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en el país de los judíos y en Jerusalén. Y ellos lo mataron, suspendiéndolo de un patíbulo. Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió que se manifestara, no a todo el pueblo, sino a testigos elegidos de antemano por Dios: a nosotros, que comimos y bebimos con Él, después de su resurrección.
Y nos envió a predicar al pueblo, y a atestiguar que Él fue constituido por Dios Juez de vivos y muertos. Todos los profetas dan testimonio de Él, declarando que los que creen en Él reciben el perdón de los pecados, en virtud de su Nombre”.
Palabra de Dios
SALMO RESPONSORIAL 117, 1-2. 16-17. 22-23
R/. Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él.
¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor! R/.
La mano del Señor es sublime, la mano del Señor hace proezas. No, no moriré: viviré para publicar lo que hizo el Señor. R/.
La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. R/.
SEGUNDA LECTURA
Busquen los bienes del cielo, donde está Cristo.
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 3, 1-4
Hermanos: Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra. Porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, que es la vida de ustedes, entonces ustedes también aparecerán con Él, llenos de gloria.
Palabra de Dios
O bien:
Despójense de la vieja levadura, para ser una nueva masa
Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 5, 6b-8
Hermanos: ¿No saben que “un poco de levadura hace fermentar toda la masa”? Despójense de la vieja levadura, para ser una nueva masa, ya que ustedes mismos son como el pan sin levadura. Porque Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado. Celebramos, entonces, nuestra Pascua, no con la vieja levadura de la malicia y la perversidad, sino con los panes sin levadura de la pureza y la verdad.
Palabra de Dios
SECUENCIA
Cristianos, ofrezcamos al Cordero pascual nuestro sacrificio de alabanza. El Cordero ha redimido a las ovejas: Cristo, el inocente, reconcilió a los pecadores con el Padre.
La muerte y la vida se enfrentaron en un duelo admirable: el Rey de la vida estuvo muerto, y ahora vive.
Dinos, María Magdalena, ¿qué viste en el camino? He visto el sepulcro del Cristo viviente y la gloria del Señor resucitado.
He visto a los ángeles, testigos del milagro, he visto el sudario y las vestiduras. Ha resucitado Cristo, mi esperanza, y precederá a los discípulos en Galilea.
Sabemos que Cristo resucitó realmente; Tú, Rey victorioso, ten piedad de nosotros.
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO 1Cor 5, 7b-8a
Aleluya. Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado. Celebremos, entonces, nuestra Pascua. Aleluya.
EVANGELIO
Él debía resucitar de entre los muertos
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 20, 1-9
El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”.
Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte. Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: Él también vio y creyó. Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, Él debía resucitar de entre los muertos.
Palabra del Señor
Donde se celebra Misa vespertina, también puede leerse el siguiente Evangelio:
EVANGELIO
Lo reconocieron al partir el pan
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 24, 13-35
El primer día de la semana, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.
Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: “¿Qué comentaban por el camino?”
Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!” “¿Qué cosa?”, les preguntó. Ellos respondieron: “Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera Él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que Él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a Él no lo vieron”.
Jesús les dijo: “¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?” Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a Él.
Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba”.
Él entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero Él había desaparecido de su vista. Y se decían: “¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”
En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: “Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!” Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Palabra del Señor
Credo
Oración Universal
S. Oremos a Dios nuestro Padre, en este día de la resurrección del Señor:
- Por la Iglesia Católica diseminada por todo el mundo, para que el acontecimiento de la Pascua revivido en la celebración de esta Eucaristía la llene de esperanza, roguemos al Señor.
- Por los gobernantes de todas las naciones, para que se dejen guiar por la victoria de Cristo y la esperanza de la vida eterna, roguemos al Señor.
- Por los que sufren, por aquellos que tienen dudas de fe, para que la presencia de Cristo resucitado en la Iglesia infunda en ellos esperanza y los ilumine, roguemos al Señor.
- Por nuestras comunidades, especialmente por aquellos que han recibido esta noche la gracia de los sacramentos de iniciación, roguemos al Señor.
S. Señor y Dios nuestro, acoge la oración de la Iglesia que te suplica con esperanza y fe, por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Padre santo, exultantes de gozo pascual te ofrecemos este sacrificio por el que admirablemente renace y se nutre tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. 1 Cor 5, 7-8
Cristo, nuestra pascua, ha sido inmolado. Celebremos, entonces, esta fiesta con los panes sin levadura de la pureza y la verdad, aleluya, aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor Dios, protege paternalmente a tu Iglesia con amor incansable, para que, renovada por los misterios pascuales, llegue a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.