SANTA MARÍA EN SÁBADO
(o san Pío IX)
Blanco
Antífona de entrada
Te saludamos, santa Madre de Dios, porque diste al mundo al Rey que gobierna para siempre el cielo y la tierra.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, concédenos gozar de la salud del alma y del cuerpo y, por la intercesión de la santísima Virgen María, líbranos de las tristezas de este mundo y danos la eterna alegría. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
Concede a tu servidor un corazón comprensivo para juzgar a tu pueblo
Lectura del primer libro de los Reyes 3, 4-13
El rey Salomón fue a Gabaón para ofrecer sacrificios allí, porque ése era el principal lugar
alto. Sobre ese altar, Salomón ofreció mil holocaustos.
En Gabaón, el Señor se apareció a Salomón en un sueño, durante la noche. Dios le dijo:
“Pídeme lo que quieras”.
Salomón respondió: “Tú has tratado a tu servidor David, mi padre, con gran fidelidad, porque
él caminó en tu presencia con lealtad, con justicia y rectitud de corazón; Tú le has atestiguado
esta gran fidelidad, dándole un hijo que hoy está sentado en su trono. Y ahora, Señor, Dios
mío, has hecho reinar a tu servidor en lugar de mi padre David, a mí, que soy apenas un
muchacho y no sé valerme por mí mismo.
Tu servidor está en medio de tu pueblo, el que Tú has elegido, un pueblo tan numeroso que no se
puede contar ni calcular. Concede entonces a tu servidor un corazón comprensivo, para
juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién sería capaz de
juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?”
Al Señor le agradó que Salomón le hiciera este pedido, y Dios le dijo: “Porque tú has pedido
esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni riqueza, ni la vida de tus enemigos, sino que
has pedido el discernimiento necesario para juzgar con rectitud, Yo voy a obrar conforme a lo
que dices: Te doy un corazón sabio y prudente, de manera que no ha habido nadie como tú
antes de ti, ni habrá nadie como tú después de ti. Y también te doy aquello que no has pedido:
tanta riqueza y gloria que no habrá nadie como tú entre los reyes, durante toda tu vida”.
Palabra de Dios
SALMO RESPONSORIAL 118, 9-14
R/. ¡Enséñame, Señor, tus preceptos!
¿Cómo un joven llevará una vida honesta? Cumpliendo tus palabras. Yo te busco de todo
corazón: no permitas que me aparte de tus mandamientos. R/
Conservo tu palabra en mi corazón, para no pecar contra ti. Tú eres bendito, Señor: enséñame
tus preceptos. R/
Yo proclamo con mis labios todos los juicios de tu boca. Me alegro de cumplir tus
prescripciones, más que de todas las riquezas. R/
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Jn 10, 27
Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, Yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya.
EVANGELIO
Eran como ovejas sin pastor
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 6, 30-34
Al regresar de su misión, los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que
habían hecho y enseñado.
Él les dijo: “Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco”. Porque era tanta la
gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer. Entonces se fueron solos en la barca a un
lugar desierto. Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las
ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.
Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como
ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.
Palabra del Señor
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Escucha, Señor, la oración de tu pueblo y acepta nuestras ofrendas, para que, por intercesión de la santísima Virgen María, Madre de tu Hijo, sea atendido todo deseo y escuchada toda petición. Por Jesucristo, nuestro Señor.
O bien:
Que tu Hijo unigénito venga en nuestra ayuda, Señor, y el que al nacer de la Virgen no menoscabó, sino que consagró la integridad de su Madre, nos purifique de nuestros pecados y haga aceptable ante ti nuestra ofrenda. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Lc 11, 27
Feliz la Virgen María, que llevó en su seno al Hijo del Padre eterno.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Después de recibir los sacramentos celestiales, te suplicamos, Dios nuestro, que cuantos nos alegramos en la celebración de la santísima Virgen María, a ejemplo suyo, colaboremos dignamente en el misterio de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Pastoral Litúrgica