Tiempo Ordinario
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R/. Amén.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes.
O bien:
La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.
O bien:
El Señor esté con ustedes.
R/. Y con tu espíritu.
Tiempo de Cuaresma
ACTO PENITENCIAL
Humildes y penitentes, como el publicano en el templo, acerquémonos al Dios justo, y pidámosle que tenga piedad de nosotros, que también nos reconocemos pecadores.
O bien:
Jesucristo, el justo, intercede por nosotros y nos reconcilia con el Padre. Abramos, pues, nuestro espíritu al arrepentimiento, para acercarnos a la mesa del Señor.
Se hace una breve pausa de silencio
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.
+Tiempo «durante el Año»
M. Tú que eres el camino que conduce al Padre: Señor, ten piedad
R/. Señor, ten piedad
M. Tú que eres la verdad que ilumina a los pueblos: Señor, ten piedad
R/. Señor, ten piedad
M. Tú que eres la vida que renueva el mundo: Señor, ten piedad
R/. Señor, ten piedad
M. Tú que eres la plenitud de la verdad y de la gracia: Señor, ten piedad
R/. Señor, ten piedad
M. Tú que te has hecho pobre para enriquecernos: Señor, ten piedad
R/. Señor, ten piedad
M. Tú que has venido para hacer de nosotros tu pueblo santo: Señor, ten piedad
R/. Señor, ten piedad
Tiempo de Cuaresma
Tú que fuiste tentado por el Espíritu del mal: Señor, ten piedad.
R/. Señor, ten piedad.
Tú que venciste la tentación con la Palabra de Dios:
Cristo, ten piedad.
R/. Cristo, ten piedad.
Tú que nos llamas a compartir tu victoria: Señor, ten piedad.
R/. Señor, ten piedad.
O bien:
Tú que perdonas nuestros pecados: Señor, ten piedad.
R/. Señor, ten piedad.
Tú que nos llamas a hacer penitencia: Cristo, ten piedad.
R/. Cristo, ten piedad.
Tú que confiaste a la Iglesia el signo de tu perdón:
Señor, ten piedad.
R/. Señor, ten piedad.
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.
CREDO
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne, y la vida eterna. Amén.
O bien:
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los
siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y
por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
Presentación de los dones
Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.
R/. Bendito seas por siempre, Señor.
Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.
R/. Bendito seas por siempre, Señor.
Oremos, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
O bien:
En el momento de ofrecer el sacrificio de toda la Iglesia, oremos a Dios, Padre todopoderoso.
O bien:
Oremos, hermanos, para que, llevando al altar los gozos y las fatigas de cada día, nos dispongamos a ofrecer el sacrificio agradable a Dios, Padre todopoderoso.
R/. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
PREFACIO DE LOS DOMINGOS DURANTE EL AÑO IV
La historia de la salvación
V. El Señor esté con ustedes
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Con su nacimiento restauró nuestra naturaleza,
con su muerte destruyó nuestros pecados,
al resucitar nos dio nueva vida
y nos abrió las puertas del cielo
cuando volvió junto a ti, Padre.
Por eso, unidos a los coros de los ángeles y los santos,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE LOS DOMINGOS DURANTE EL AÑO V
La creación
V. El Señor esté con ustedes
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Tú creaste cuanto existe en el mundo
y estableciste el curso y la variedad de los tiempos;
formaste al hombre a tu imagen
y sometiste a su poder las maravillas del universo,
para que en nombre tuyo dominara la creación
y te alabara constantemente por tus obras,
por Cristo, Señor nuestro.
Por eso te alabamos con los ángeles y los arcángeles
proclamando sin cesar con alegría:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE CUARESMA I
La significación espiritual de la Cuaresma
V. El Señor esté con ustedes
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro:
Porque concedes generosamente a tus fieles
disponerse con gozo a la celebración de la Pascua
con un corazón purificado,
para que, dedicados con mayor entrega
a la oración y a las obras de caridad,
y participando en los misterios que nos dieron nueva Vida,
lleguemos a ser plenamente hijos tuyos.
Por eso con los ángeles y los arcángeles,
y con todos los coros celestiales,
cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE LA PENITENCIA
El sacramento de la reconciliación en el Espíritu
V. El Señor esté con ustedes
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo alabarte y darte gracias,
Padre santo, Dios todopoderoso,
por tus innumerables beneficios,
y sobre todo por la gracia del perdón.
Al hombre, náufrago a causa del pecado,
con el sacramento de la reconciliación
le abres el puerto de la misericordia y de la paz
en Cristo muerto y resucitado.
Con el poder de tu Espíritu
has dispuesto a favor de la Iglesia,
santa y al mismo tiempo necesitada de penitencia,
una segunda tabla de salvación después del Bautismo
para renovarla incesantemente
y congregarla en el banquete festivo de tu amor.
Por este don de tu benevolencia,
unidos a los ángeles y a los santos,
cantamos, a una voz, el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA III
María, signo de consuelo y de esperanza
V. El Señor esté con ustedes
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo darte gracias,
es bueno cantar tu gloria, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Te alabamos y te bendecimos,
por Jesucristo, tu Hijo,
en esta fiesta (memoria) de la bienaventurada Virgen María.
Ella, como humilde servidora, escuchó tu palabra
y la conservó en su corazón;
admirablemente unida al misterio de la redención,
perseveró con los apóstoles en la plegaria
mientras esperaban al Espíritu Santo,
y ahora brilla en nuestro camino
como signo de consuelo y de firme esperanza.
Por este don de tu benevolencia,
unidos a los ángeles y a los santos,
te entonamos nuestro canto
y proclamamos tu alabanza:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE LOS SANTOS I
La gloria de los Santos
V. El Señor esté con ustedes
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Tú eres celebrado en la asamblea de los santos
y al coronar sus méritos coronas tus propios dones;
nos das el ejemplo de su vida,
la comunión en la unidad y la ayuda de su intercesión
para que, animados por su presencia,
lleguemos victoriosos a la eternidad deseada,
y recibamos con ellos la corona incorruptible de la gloria,
por Jesucristo, Señor nuestro.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles,
y unidos con todos los santos
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE LOS SANTOS MÁRTIRES II
Las maravillas de Dios en la victoria de los mártires
V. El Señor esté con ustedes
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.
Tú eres glorificado por la alabanza de tus santos
y en su martirio se manifiestan las maravillas de tu poder,
porque en tu bondad concedes ardor a la fe,
inspiras firmeza en la perseverancia
y das la victoria en el combate,
por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, unidos a los coros de los ángeles que te adoran,
cantamos un cántico nuevo
y te alabamos, proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
PREFACIO COMÚN I
El universo restaurado por Cristo
V. El Señor esté con ustedes
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
En él has querido restaurar todas las cosas,
y hacernos participar a todos de su plenitud.
Él, que era de condición divina, se anonadó a sí mismo,
y por su Sangre derramada en la cruz pacificó todas las cosas;
y así, constituido Señor del universo,
es fuente de salvación eterna
para cuantos creen en él.
Por eso, unidos a los coros de los ángeles,
cantamos un himno a tu gloria,
diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO
Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro
Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te
ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz,
la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu
servidor el Papa León, con nuestro Obispo N., y todos los demás Obispos que,
fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.
Conmemoración de los vivos
Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y
entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y
la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio
de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.
Conmemoración de los santos
Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la
gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; la de
su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés,
(Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino,
Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo,
Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos
en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)
Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus servidores y de toda tu familia
santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos
entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)
Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de
ti, de manera que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo
amado, Jesucristo, nuestro Señor.
Él mismo, la víspera de su pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y,
elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias
te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.
Del mismo modo, acabada la cena; tomó este cáliz glorioso en sus santas y
venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Este es el Sacramento de nuestra fe.
O bien:
Este es el Misterio de la fe.
R/. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
Por eso, Padre, nosotros, tus servidores, y todo tu pueblo santo, al celebrar este
memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa
resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te
ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el
sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación.
Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del
justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de
tu sumo sacerdote Melquisedec.
Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a
tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos
recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos
colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén)
Conmemoración de los difuntos
Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo
de la fe y duermen ya el sueño de la paz.
A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo,
de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén)
Y a nosotros, pecadores, servidores tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia,
admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista,
Esteban, Matías y Bernabé, y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no
por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices
y los repartes entre nosotros.
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu
Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
PLEGARIA EUCARÍSTICA II
El Señor esté con ustedes.
R/. Y con tu espíritu
Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre
santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado.
Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho
hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, fuera nuestro
Salvador y Redentor.
Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la
resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo.
Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo:
Santo, Santo, Santo…
Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que
santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan
para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.
Él mismo, cuando iba a ser entregado a su pasión, voluntariamente aceptada, tomó
pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.
Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz y, dándote gracias de nuevo, lo
pasó a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Este es el Sacramento de nuestra fe.
O bien:
Este es el misterio de la fe.
R/. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
Así, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo,
te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos
haces dignos de servirte en tu presencia.
Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos
participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra; y con el Papa León,
con nuestro Obispo N. y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su
perfección por la caridad.
Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de
la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a
contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María,
la Virgen Madre de Dios, su esposo, san José, los apóstoles y cuantos vivieron en
tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir
la vida eterna y cantar tus alabanzas.
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu
Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
PLEGARIA EUCARÍSTICA III
Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus criaturas, ya que por
Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y
santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un
sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.
Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones
que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre
de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.
Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias
te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.
Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo
pasó a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Este es el Sacramento de nuestra fe.
O bien:
Este es el Misterio de la fe.
R/. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
Así, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de
su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida
gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.
Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia y reconoce en ella la Víctima
por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos
con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en
Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.
Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad
junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo, san José,
los apóstoles y los mártires, (san N.: santo del día o patrono) y todos los santos,
por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.
Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación
al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la
tierra: a tu servidor, el Papa León, a nuestro Obispo N., al orden episcopal, a los
presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.
Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia.
Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.
A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu
reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por
Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu
Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. R/. Amén.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV
El Señor esté con ustedes.
R/. Y con tu espíritu
Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.
En verdad es justo darte gracias, y deber nuestro glorificarte, Padre santo, porque
tú eres el único Dios vivo y verdadero, que existes desde siempre y vives para
siempre, luz sobre toda luz.
Porque tú sólo eres bueno y la fuente de la vida, hiciste todas las cosas para colmarlas
de tus bendiciones y alegrar su multitud con la claridad de tu gloria
.
Por eso, innumerables ángeles en tu presencia, contemplando la gloria de tu rostro,
te sirven siempre y te glorifican sin cesar.
Y con ellos también nosotros, llenos de alegría, y por nuestra voz, las demás
criaturas, aclamamos tu nombre cantando:
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo. Llenos están el cielo y la
tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
Te alabamos, Padre santo, porque eres grande y porque hiciste todas las cosas con
sabiduría y amor. A imagen tuya creaste al hombre y le encomendaste el universo
entero, para que, sirviéndote sólo a ti, su Creador, dominara todo lo creado.
Y cuando por desobediencia perdió tu amistad, no lo abandonaste al poder de la
muerte, sino que, compadecido, tendiste la mano a todos, para que te encuentre
el que te busca. Reiteraste, además, tu alianza a los hombres; por los profetas los
fuiste llevando con la esperanza de salvación.
Y tanto amaste al mundo, Padre santo, que, al cumplirse la plenitud de los tiempos,
nos enviaste como salvador a tu único Hijo. Él se encarnó por obra del Espíritu
Santo, nació de María, la Virgen, y así compartió en todo nuestra condición humana,
menos en el pecado; anunció la salvación a los pobres, la liberación a los oprimidos
y a los afligidos el consuelo. Para cumplir tus designios, él mismo se entregó a la
muerte, y, resucitando, destruyó la muerte y nos dio nueva vida.
Y a fin de que no vivamos ya para nosotros mismos, sino para él, que por nosotros
murió y resucitó, envió, Padre, al Espíritu Santo como primicia para los creyentes,
y así santificar todas las cosas, llevando a plenitud su obra en el mundo.
Por eso, Padre, te rogamos que este mismo Espíritu santifique estas ofrendas, para
que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor, y así
celebremos el gran misterio que nos dejó como alianza eterna.
Porque el mismo, llegada la hora en que había de ser glorificado por ti, Padre santo,
habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.
Y, mientras cenaba con sus discípulos, tomó pan, te bendijo, lo partió y se lo dio,
diciendo:
TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS
Del mismo modo, tomó el cáliz lleno del fruto de la vid, te dio gracias y lo pasó a
sus discípulos, diciendo:
TOMAD Y BEBED TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Este es el Misterio de la fe.
O bien:
Este es el Sacramento de nuestra fe.
R/. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
Por eso, Padre, al celebrar ahora el memorial de nuestra redención, recordamos
la muerte de Cristo y su descenso al lugar de los muertos, proclamamos su
resurrección y ascensión a tu derecha; y, mientras esperamos su venida gloriosa,
te ofrecemos su Cuerpo y su Sangre, sacrificio agradable a ti y salvación para
todo el mundo.
Dirige tu mirada sobre esta Víctima que tú mismo has preparado a tu Iglesia, y
concede a cuantos compartimos este pan y este cáliz, que, congregados en un
solo cuerpo por el Espíritu Santo, seamos en Cristo víctima viva para alabanza
de tu gloria.
Y ahora, Señor, acuérdate de todos aquellos por quienes te ofrecemos este
sacrificio: de tu servidor el Papa León, de nuestro Obispo, del orden episcopal y
de los presbíteros y diáconos, de los oferentes y de los aquí reunidos, de todo tu
pueblo santo y de aquellos que te buscan con sincero corazón.
Acuérdate también de los que murieron en la paz de Cristo y de todos los difuntos,
cuya fe sólo tú conociste.
Padre de bondad, que todos tus hijos nos reunamos en tu reino, con María, la
Virgen Madre de Dios, con los apóstoles y los santos; y allí, junto con toda la
creación, libre ya del pecado y de la muerte, te glorifiquemos por Cristo, Señor
nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu
santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
R/. Amén
RITO DE LA COMUNIÓN
DESPEDIDA
BENDICIONES SOLEMNES
Durante el año
Dios todopoderoso aparte de ustedes toda adversidad y les conceda los dones de su bendición.
R/. Amén
Encienda sus corazones con el deseo de su Palabra para que sean colmados con los gozos eternos.
R/. Amén
Y comprendiendo lo que es bueno y recto, cumplan siempre los mandamientos de Dios y lleguen a participar en el banquete celestial.
R/.Amén
Y la bendición de Dios todopoderoso,
del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R/. Amén
Cuaresma
Dios, Padre misericordioso, les conceda, como al hijo pródigo, el gozo de volver a la casa paterna.
R/. Amén.
Cristo, modelo de oración y de vida, los guíe a la auténtica conversión del corazón, a través del camino de la Cuaresma.
R/.Amén.
El Espíritu de sabiduría y de fortaleza los sostenga en la lucha contra el maligno, para que puedan celebrar con Cristo la victoria pascual.
R/. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo 1 y del Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R/. Amén.
Pastoral Litúrgica