Ordinario de la Misa
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SALUDO


Tiempo de Navidad

S. Que la gracia del Señor Jesús, el Verbo hecho carne en María siempre Virgen, permanezca siempre con ustedes.


Tiempo «durante el año»

S. Queridos hermanos: «que Dios los llene de alegría y de paz en la fe» y que el Espíritu esté constantemente con ustedes.

 

ACTO PENITENCIAL

S. Jesucristo, el justo, intercede por nosotros y nos reconcilia con el Padre. Abramos, pues, nuestro espíritu al arrepentimiento, para acercarnos a la mesa del Señor.

(Silencio)

M. Tú que siendo rico te hiciste pobre: Señor, ten piedad

R/. Señor, ten piedad

M. Tú que siendo fuerte te hiciste débil: Cristo, ten piedad

R/. Cristo, ten piedad

M. Tú que siendo grande te hiciste pequeño: Señor, ten piedad

R/. Señor, ten piedad

EPIFANIA

M. Tú que te has manifestado a los pueblos: Señor, ten piedad

R/. Señor, ten piedad

M. Tú que te has desposado con la Iglesia: Cristo, ten piedad

R/. Cristo, ten piedad

M. Tú que en el Jordán te manifestaste como el Hijo muy amado: Señor, ten piedad

R/. Señor, ten piedad

TIEMPO ORDINARIO

M. Tú que eres el camino que conduce al Padre: Señor, ten piedad

R/. Señor, ten piedad

M. Tú que eres la verdad que ilumina a los pueblos: Señor, ten piedad

R/. Señor, ten piedad

M. Tú que eres la vida que renueva el mundo: Señor, ten piedad

R/. Señor, ten piedad






Primera lectura

Salmo

Segunda lectura (Sólo los domingos, fiestas o solemnidades)

Evangelio

HOMILÍA

CREDO

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado,de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo,

En las palabras que siguen, hasta se hizo hombre, todos se inclinan (o arrodillan) y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro
Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te
ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz,
la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu
servidor el Papa León, con nuestro Obispo N., y todos los demás Obispos que,
fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Conmemoración de los vivos
Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y
entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y
la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio
de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

Conmemoración de los santos
Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la
gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; la de
su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés,
(Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino,
Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo,
Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos
en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus servidores y de toda tu familia
santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos
entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de
ti, de manera que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo
amado, Jesucristo, nuestro Señor.

Él mismo, la víspera de su pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y,
elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias
te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.

Del mismo modo, acabada la cena; tomó este cáliz glorioso en sus santas y
venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Este es el Sacramento de nuestra fe.

O bien:
Este es el Misterio de la fe.
R/. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

Por eso, Padre, nosotros, tus servidores, y todo tu pueblo santo, al celebrar este
memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa
resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te
ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el
sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación.

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del
justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de
tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a
tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos
recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos
colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén)

Conmemoración de los difuntos
Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo
de la fe y duermen ya el sueño de la paz.

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo,
de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén)

Y a nosotros, pecadores, servidores tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia,
admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista,
Esteban, Matías y Bernabé, y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no
por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices
y los repartes entre nosotros.

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu
Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

 

 

PLEGARIA EUCARÍSTICA II

El Señor esté con ustedes.
R/. Y con tu espíritu

Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre
santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado.

Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho
hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, fuera nuestro
Salvador y Redentor.

Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la
resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo.

Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo:
Santo, Santo, Santo…

Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que
santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan
para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.

Él mismo, cuando iba a ser entregado a su pasión, voluntariamente aceptada, tomó
pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz y, dándote gracias de nuevo, lo
pasó a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Este es el Sacramento de nuestra fe.
O bien:
Este es el misterio de la fe.
R/. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

Así, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo,
te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos
haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos
participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra; y con el Papa León,
con nuestro Obispo N. y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su
perfección por la caridad.

Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de
la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a
contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María,
la Virgen Madre de Dios, su esposo, san José, los apóstoles y cuantos vivieron en
tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir
la vida eterna y cantar tus alabanzas.

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu
Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

PLEGARIA EUCARÍSTICA III

Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus criaturas, ya que por
Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y
santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un
sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones
que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre
de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.

Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias
te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo
pasó a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Este es el Sacramento de nuestra fe.
O bien:
Este es el Misterio de la fe.
R/. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
Así, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de
su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida
gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia y reconoce en ella la Víctima
por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos
con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en
Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.

Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad
junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo, san José,
los apóstoles y los mártires, (san N.: santo del día o patrono) y todos los santos,
por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación
al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la
tierra: a tu servidor, el Papa León, a nuestro Obispo N., al orden episcopal, a los
presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia.

Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.
A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu
reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por
Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu
Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. R/. Amén.

 

RITO DE COMUNIÓN

RITO DE DESPEDIDA

Bendiciones solemnes

 

  1. 1. El comienzo del año

Dios Padre, fuente y principio de todo bien, les conceda su gracia, derrame sobre ustedes una abundante bendición y los conserve sanos y salvos durante todo este año.
R/. Amén.
Él los mantenga íntegros en la fe, les conceda una esperanza generosa, y los haga perseverar en la caridad.
R/. Amén.
Él guíe en la paz las acciones de ustedes, escuche siempre sus plegarias y los conduzca a la vida eterna.
R/. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R/. Amén.


  1. 2.- Epifanía del Señor

Dios Padre que los llamó de las tinieblas a su luz admirable, los bendiga bondadosamente y afiance sus corazones en la fe, la esperanza y la caridad.
R/. Amén.
Y Cristo que hoy se manifestó como luz del mundo los convierta a ustees, seguidores suyos, en la luz para sus hermanos.
R/. Amén.
Para que al termina su peregrinación en este mundo puedan llegar a Cristo, luz de luz, al que los magos guiados por la estrella, buscaron y encontrar con gran alegría.
R/. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R/. Amén.

 

Durante el año, I

Que el Señor los bendiga y los proteja.
R/. Amén.
Haga brillar su rostro sobre ustedes y les otorgue su misericordia.
R/. Amén.
Vuelva su mirada hacia ustedes y les conceda la paz.
R/. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.


PREFACIO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA I

La maternidad de Santa María Virgen

V.           El Señor esté con ustedes
R.          Y con tu espíritu.
V.           Levantemos el corazón.
R.          Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V.           Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R.          Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias, siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
 
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria
en la (***) de santa María, siempre virgen.
Porque ella concibió a tu único Hijo
por obra del Espíritu Santo,
y sin perder la gloria de su virginidad,
derramó sobre el mundo la luz eterna,
Jesucristo, Señor nuestro.
 
Por eso, los ángeles y los arcángeles
y todos los coros celestiales
celebran tu gloria unidos en común alegría.
Permítenos asociarnos a sus voces, 
cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

 

PREFACIO DE LOS SANTOS PASTORES

La presencia de los santos Pastores en la Iglesia

V.           El Señor esté con ustedes
R.          Y con tu espíritu.
V.           Levantemos el corazón.
R.          Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V.           Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R.          Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
 
Porque nos concedes la alegría de celebrar hoy la fiesta de san N.,
fortaleciendo a tu Iglesia con el ejemplo de su vida,
la enseñanza de su doctrina
y la ayuda de su intercesión.
 
Por eso, unidos a los ángeles y a los santos,
te alabamos llenos de alegría:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

 

PREFACIO DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

Cristo, luz de los pueblos

Este prefacio se dice en las Misas que se celebran en la solemnidad de la Epifanía. Los días posteriores a Epifanía, hasta el sábado anterior a la fiesta del Bautismo del Señor, puede decirse este prefacio o uno de los prefacios de Navidad.

V.           El Señor esté con ustedes
R.          Y con tu espíritu.
V.           Levantemos el corazón.
R.          Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V.           Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R.          Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
 
Porque (hoy) iluminaste a todos los pueblos
revelándoles el misterio de nuestra salvación en Cristo,
y al manifestarse Él en nuestra naturaleza mortal
nos restauraste con la nueva gloria de su inmortalidad.
 
Por eso con los ángeles y los arcángeles,
y con todos los coros celestiales,
cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

 

PREFACIO DE NAVIDAD II

La restauración del universo en la encarnación

V.           El Señor esté con ustedes
R.          Y con tu espíritu.
V.           Levantemos el corazón.
R.          Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V.           Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R.          Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno
por Cristo, Señor nuestro.
 
Por el misterio santo que hoy celebramos,
el que era de naturaleza invisible
se hizo visible en nuestra naturaleza,
y el que es engendrado desde toda la eternidad
comenzó a existir en el tiempo
para asumir en sí mismo todo lo creado,
reconstruir lo que estaba caído
y encaminar al hombre descarriado hacia el Reino celestial.

Por eso, unidos a todos los ángeles,
te aclamamos llenos de alegría, diciendo:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

 

PREFACIO DE LOS DOMINGOS DURANTE EL AÑO I

El misterio pascual nos hace pueblo de Dios

V.           El Señor esté con ustedes
R.          Y con tu espíritu.
V.           Levantemos el corazón.
R.          Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V.           Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R.          Es justo y necesario.

Realmente es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
 
Él mismo, por su misterio pascual,
realizó la obra maravillosa
de llamarnos del pecado y de la muerte
a la gloria de constituir
una raza elegida, un reino sacerdotal,
una nación santa, un pueblo de su propiedad,
para que, llevados de las tinieblas a tu luz admirable,
proclamemos ante el mundo tus maravillas.
 
Por eso, con los ángeles y arcángeles,
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

 

PREFACIO DE LOS DOMINGOS DURANTE EL AÑO II

El plan divino de la salvación

V.           El Señor esté con ustedes
R.          Y con tu espíritu.
V.           Levantemos el corazón.
R.          Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V.           Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R.          Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
 
Él mismo se compadeció del pecado de los hombres
y quiso nacer de la Virgen;
murió en la cruz para liberarnos de la muerte 
y resucitó del sepulcro
para darnos la Vida eterna.
 
Por eso, con los ángeles y arcángeles,
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

 

PREFACIO DE LOS DOMINGOS DURANTE EL AÑO III

El hombre salvado por el hombre

V.           El Señor esté con ustedes
R.          Y con tu espíritu.
V.          Levantemos el corazón.
R.          Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V.          Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R.          Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno:
 
Porque reconocemos como obra de tu poder admirable
haber socorrido nuestra débil naturaleza
con la fuerza de tu divinidad,
y haber provisto el remedio
en la misma debilidad humana;
así donde estuvo nuestra ruina
obraste nuestra salvación,
por Jesucristo, Señor nuestro.
 
Por él, adoran tu grandeza
los ángeles que se alegran eternamente en tu presencia.
Permítenos asociarnos a sus voces,
cantando alegremente:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

 

PREFACIO DE LOS SANTOS I

La gloria de los Santos

V.          El Señor esté con ustedes
R.          Y con tu espíritu.
V.          Levantemos el corazón.
R.          Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V.          Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R.          Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
 
Tú eres celebrado en la asamblea de los santos
y al coronar sus méritos coronas tus propios dones;
nos das el ejemplo de su vida,
la comunión en la unidad y la ayuda de su intercesión
para que, animados por su presencia,
lleguemos victoriosos a la eternidad deseada,
y recibamos con ellos la corona incorruptible de la gloria,
por Jesucristo, Señor nuestro.
 
Por eso, con los ángeles y los arcángeles,
y unidos con todos los santos
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.


PREFACIO DE LOS SANTOS MÁRTIRES II

Las maravillas de Dios en la victoria de los mártires

V.          El Señor esté con ustedes
R.          Y con tu espíritu.
V.          Levantemos el corazón.
R.          Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V.          Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R.          Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.
 
Tú eres glorificado por la alabanza de tus santos
y en su martirio se manifiestan las maravillas de tu poder,
porque en tu bondad concedes ardor a la fe,
inspiras firmeza en la perseverancia
y das la victoria en el combate,
por Cristo, Señor nuestro.
 
Por eso, unidos a los coros de los ángeles que te adoran,
cantamos un cántico nuevo
y te alabamos, proclamando sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

 

PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro
Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te
ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz,
la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu
servidor el Papa León, con nuestro Obispo N., y todos los demás Obispos que,
fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Conmemoración de los vivos

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y
entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y
la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio
de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

Conmemoración de los santos

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la
gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; la de
su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés,
(Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino,
Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo,
Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos
en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus servidores y de toda tu familia
santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos
entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de
ti, de manera que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo
amado, Jesucristo, nuestro Señor.

Él mismo, la víspera de su pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y,
elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias
te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.

Del mismo modo, acabada la cena; tomó este cáliz glorioso en sus santas y
venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Este es el Sacramento de nuestra fe.

O bien:
Este es el Misterio de la fe.
R/. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

Por eso, Padre, nosotros, tus servidores, y todo tu pueblo santo, al celebrar este
memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa
resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te
ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el
sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación.

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del
justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de
tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a
tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos
recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos
colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén)

Conmemoración de los difuntos

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo
de la fe y duermen ya el sueño de la paz.

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo,
de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén)

Y a nosotros, pecadores, servidores tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia,
admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista,
Esteban, Matías y Bernabé, y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no
por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices
y los repartes entre nosotros.

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu
Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
R/. Amén.


PLEGARIA EUCARÍSTICA II

El Señor esté con ustedes.
R/. Y con tu espíritu

Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre
santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado.

Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho
hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, fuera nuestro
Salvador y Redentor.

Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la
resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo.

Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo:
Santo, Santo, Santo…

Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que
santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan
para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.

Él mismo, cuando iba a ser entregado a su pasión, voluntariamente aceptada, tomó
pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz y, dándote gracias de nuevo, lo
pasó a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Este es el Sacramento de nuestra fe.
O bien:
Este es el misterio de la fe.
R/. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

Así, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo,
te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos
haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos
participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra; y con el Papa León,
con nuestro Obispo N. y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su
perfección por la caridad.

Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de
la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a
contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María,
la Virgen Madre de Dios, su esposo, san José, los apóstoles y cuantos vivieron en
tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir
la vida eterna y cantar tus alabanzas.

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu
Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

PLEGARIA EUCARÍSTICA III

Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus criaturas, ya que por
Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y
santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un
sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones
que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre
de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.

Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias
te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo
pasó a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Este es el Sacramento de nuestra fe.
O bien:
Este es el Misterio de la fe.
R/. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
Así, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de
su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida
gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia y reconoce en ella la Víctima
por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos
con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en
Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.

Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad
junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo, san José,
los apóstoles y los mártires, (san N.: santo del día o patrono) y todos los santos,
por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación
al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la
tierra: a tu servidor, el Papa León, a nuestro Obispo N., al orden episcopal, a los
presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia.

Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.
A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu
reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por
Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu
Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. R/. Amén.

 

RITO DE COMUNIÓN

RITO DE DESPEDIDA


Bendiciones solemnes

  1. 1. El comienzo del año

Dios Padre, fuente y principio de todo bien, les conceda su gracia, derrame sobre ustedes una abundante bendición y los conserve sanos y salvos durante todo este año.
R/. Amén.
Él los mantenga íntegros en la fe, les conceda una esperanza generosa, y los haga perseverar en la caridad.
R/. Amén.
Él guíe en la paz las acciones de ustedes, escuche siempre sus plegarias y los conduzca a la vida eterna.
R/. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R/. Amén.

  1. 2. Epifanía del Señor

Dios Padre que los llamó de las tinieblas a su luz admirable, los bendiga bondadosamente y afiance sus corazones en la fe, la esperanza y la caridad.
R/. Amén.
Y Cristo que hoy se manifestó como luz del mundo los convierta a ustees, seguidores suyos, en la luz para sus hermanos.
R/. Amén.
Para que al termina su peregrinación en este mundo puedan llegar a Cristo, luz de luz, al que los magos guiados por la estrella, buscaron y encontrar con gran alegría.
R/. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R/. Amén.

 

Durante el año, I
Que el Señor los bendiga y los proteja.
R/. Amén.
Haga brillar su rostro sobre ustedes y les otorgue su misericordia.
R/. Amén.
Vuelva su mirada hacia ustedes y les conceda la paz.
R/. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.





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