Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago
 
 
 
Liturgia del Viernes 09 de Diciembre de 2022
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Viernes de la segunda semana de Adviento
San Juan Diego Cuauhtlatoatzin
Memoria obligada 
Color: blanco

Se considera que el indio Juan Diego nació en 1477 y recibió el nombre azteca de Cuautlatóhuac, que significa “el que habla como el águila”. Se casó con la india Malitzin y en 1524 ambos fueron bautizados por los misioneros franciscanos. Malitzin murió en 1528 y Juan Diego en 1548.

A dos años de su muerte, se escribió el relato de las cuatro apariciones de la Virgen y de todos los acontecimientos relacionados con ellas. María le explicó que ella lo había elegido muy particularmente para ser su mensajero. En la cuarta aparición, al amanecer del 12 de diciembre de 1531, la Virgen lo animó para que no tuviera miedo y que le daría una señal para que le creyeran. Cuando Juan diego desplegó su tilma para mostrar al obispo las rosas que había juntado, en la rústica tela había quedado grabada la imagen de la “Señora del Tepeyac”.

En el lugar de las apariciones se levantó al poco tiempo una ermita y Juan Diego vivió junto a ella durante 17 años. Hasta su muerte fue el “sacristán de la Virgen”. Los peregrinos que visitaban el lugar quedaban impresionados de su ejemplo de fe. Los misioneros lo ponían como modelo.

Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de México y de toda América Latina, desde su Basílica nos acompaña como “Estrella de la Evangelización”.

Antífona de entrada 

El Señor vendrá con gloria para visitar a su pueblo y traerle la paz, y le dará como herencia la vida eterna. 

ORACIÓN COLECTA 

Dios nuestro, que manifestaste el amor de la santísima Virgen María hacia tu pueblo por medio de san Juan Diego, concédenos por su intercesión que, dóciles al mensaje de nuestra Madre de Guadalupe, nos esforcemos en cumplir siempre tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

PRIMERA LECTURA

¡Si tú hubieras atendido a mis mandamientos!

Lectura del libro de Isaías      48, 17-19

Así habla el Señor, tu redentor, el Santo de Israel:

Yo soy el Señor, tu Dios, el que te instruye para tu provecho, el que te guía por el camino que debes seguir. ¡Si tú hubieras atendido a mis mandamientos, tu prosperidad sería como un río, y tu justicia, como las olas del mar!

Como la arena sería tu descendencia, como los granos de arena, el fruto de tus entrañas; tu nombre no habría sido extirpado ni borrado de mi presencia.

SALMO RESPONSORIAL   1, 1-4. 6

R/. ¡El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la Vida!

¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos, sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche!

Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien. 

No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento. Porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal. 

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO

Aleluya.

El Señor vendrá, salgan a su encuentro; Él es el príncipe de la paz. Aleluya.

EVANGELIO

No escuchan ni a Juan ni al Hijo del hombre.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     11, 16-19

Jesús dijo a la multitud:

¿Con quién puedo comparar a esta generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros: “¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!”

Porque llegó Juan el Bautista, que no come ni bebe, y ustedes dicen: “¡Está endemoniado!” Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores”. Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obras.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS 

Te pedimos, Dios nuestro, que te agraden nuestras humildes oraciones y ofrendas, y ya que carecemos de méritos propios socórrenos con tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Antífona de comunión  Cf. Flp 3, 20-21 

Esperamos ardiente mente que venga como salvador el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro pobre cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso. 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN 

Saciados con el alimento espiritual, te rogamos, Padre, que por la participación en este santo misterio, nos enseñes a valorar sabiamente las realidades terrenas con el corazón puesto en las celestiales. Por Jesucristo, nuestro Señor. 


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