Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago
 
 
 
Liturgia del Viernes 19 de Julio de 2024
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Viernes de la decimoquinta semana del tiempo ordinario
San Apolinar, obispo y mártir
Memoria libre 
Color: rojo

Según las actas de su martirio, Apolinar nació en Antioquía, donde fue discípulo de san Pedro, quien luego lo nombró obispo de Ravena.

Propagó las innumerables riquezas de Cristo entre los hombres. Fue un pastor bueno y generoso. Siempre antepuso las necesidades de su grey a las propias. Sufrió el martirio el 23 de julio del año 79. La gran veneración que se le profesaba en la Iglesia primitiva es el mejor testimonio de su santidad y espíritu apostólico.

Antífona de entrada Cf. Ez 34, 11. 23. 24 

Cuidaré de mis ovejas, dice el Señor, y suscitaré un pastor que las apaciente: Yo, el Señor, seré su Dios.  

ORACIÓN COLECTA

Señor y Dios nuestro, dirige a tus fieles por el camino de la salvación, que el obispo san Apolinar testimonió con su doctrina y su martirio; y ayúdanos, por su intercesión, a perseverar en la práctica de tus mandamientos, para que merezcamos alcanzar el premio eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

PRIMERA LECTURA

He oído tu súplica, he visto tus lágrimas.

Lectura del libro de Isaías   38, 1-6. 22. 7-8. 21

El rey Ezequías cayó gravemente enfermo. El profeta Isaías, hijo de Amós, fue a verlo y le dijo: “Así habla el Señor: Ordena los asuntos de tu casa, porque vas a morir. Ya no vivirás más”.

Ezequías volvió su rostro hacia la pared y oró al Señor, diciendo: “¡Ah, Señor! Recuerda que yo he caminado delante de ti con fidelidad e integridad de corazón, y que hice lo que es bueno a tus ojos”. Y Ezequías se deshizo en llanto.

Entonces la palabra del Señor llegó a Isaías en estos términos: “Ve a decir a Ezequías: Así habla el Señor, el Dios de tu padre David: He oído tu súplica, he visto tus lágrimas. Yo añadiré otros quince años a tu vida; te libraré, a ti y a esta ciudad, de manos del rey de Asiria, y defenderé a esta ciudad”.

Ezequías respondió: “¿Cuál es la señal de que podré subir a la Casa del Señor?”

“Ésta es la señal que te da el Señor para confirmar la palabra que ha pronunciado: En el reloj de sol de Ajaz, Yo haré retroceder diez grados la sombra que ya ha descendido”.

Y el sol retrocedió en el reloj los diez grados que había descendido. Luego dijo Isaías: “Traigan un emplasto de higos; aplíquenlo sobre la úlcera, y el rey sanará”.

SALMO RESPONSORIAL  Is 38, 10-12abcd. 16

R/. ¡Tú has preservado mi vida, Señor!

Yo decía: En lo mejor de mis días me tengo que ir: he sido destinado a las puertas del Abismo por el resto de mis años.

Yo decía: Ya no contemplaré al Señor en la tierra de los vivientes; no veré más a los hombres entre los habitantes del mundo.

Arrancan mi morada y me la arrebatan, como una carpa de pastores. Como un tejedor, yo enrollaba mi vida, pero Él me corta de la trama.

Los que el Señor protege vivirán, y su espíritu animará todo lo que hay en ellos: Tú me restablecerás y me harás revivir.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Jn 10, 27

Aleluya.

“Mis ovejas escuchan mi voz, Yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO

El Hijo del hombre es dueño del sábado.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   12, 1-8

Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas.

Al ver esto, los fariseos le dijeron: “Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado”.

Pero Él les respondió: “¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?

¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta?

Ahora bien, Yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo. Si hubieran comprendido lo que significa ‘prefiero la misericordia al sacrificio’, no condenarían a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado”.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS 

Mira con bondad, Señor, las ofrendas que traemos a tu altar en la fiesta de san Apolinar, de manera que, alcanzándonos el perdón, glorifiquen tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Antífona de comunión Cf. Jn 15, 16 

Dice el Señor: no son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto y ese fruto sea duradero.  

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN 

Renovados por tus sagrados misterios, te suplicamos humildemente, Señor, que, a ejemplo de san Apolinar, nos esforcemos en proclamar lo que él creyó y practicar lo que enseñó. Por Jesucristo, nuestro Señor. 


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