Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago
 
 
 
Liturgia del Miércoles 28 de Septiembre de 2022
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Miércoles de la vigesimosexta semana del tiempo ordinario
San Wenceslao, mártir
Memoria libre 
Color: verde/rojo

Wenceslao, duque de Bohemia y ferviente cristiano (907-925) fue asesinado por su hermano a causa de la fe, cuando aún no tenía treinta años.

Fue un hombre de gran austeridad de vida en medio de una corte de costumbres brutales, y de una gran caridad para con los pobres. Por eso se ha convertido en el Patrono de Bohemia, y su tumba, desde muy temprano, se convirtió en un centro de peregrinación.

Antífona de entrada 

Este mártir derramó su sangre por amor a Cristo; no temió las amenazas en el juicio y alcanzó el reino de los cielos. 

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que concediste al mártir san Wenceslao anteponer el Reino de los Cielos al reino de este mundo, danos la gracia, por su intercesión, de renunciar a nosotros mismos y unirnos a ti de todo corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

PRIMERA LECTURA

¿Cómo un mortal podría tener razón contra Dios?

Lectura del libro de Job   9, 1-12. 14-16

Job respondió a sus amigos, diciendo:

¿Cómo un mortal podría tener razón contra Dios?

Si alguien quisiera disputar con Él, no podría responderle ni una vez entre mil.

Su corazón es sabio, su fuerza invencible: ¿quién le hizo frente y se puso a salvo? Él arranca las montañas sin que ellas lo sepan  y las da vuelta con su furor. Él remueve la tierra de su sitio  y se estremecen sus columnas. Él manda al sol que deje de brillar y pone un sello sobre las estrellas.

Él solo extiende los cielos y camina sobre las crestas del mar.

Él crea la Osa Mayor y el Orión, las Pléyades y las Constelaciones del sur.

Él hace cosas grandes e inescrutables, maravillas que no se pueden enumerar. Él pasa junto a mí, y yo no lo veo; sigue de largo, y no lo percibo. Si arrebata una presa, ¿quién se lo impedirá o quién le preguntará qué es lo que hace?

¡Cuánto menos podría replicarle yo y aducir mis argumentos frente a Él! Aún teniendo razón, no podría responder y debería implorar al que me acusa. Aunque lo llamara y Él me respondiera, no creo que llegue a escucharme.

SALMO RESPONSORIAL   87, 10b-15

R/. ¡Que mi plegaria llegue a tu presencia, Señor!

Yo te invoco, Señor, todo el día, con las manos tendidas hacia ti. ¿Acaso haces prodigios por los muertos, o se alzan los difuntos para darte gracias? 

¿Se proclama tu amor en el sepulcro, o tu fidelidad en el reino de la muerte? ¿Se anuncian tus maravillas en las tinieblas, tu justicia en la tierra del olvido? 

Yo invoco tu ayuda, Señor, desde temprano te llega mi plegaria: ¿Por qué me rechazas, Señor? ¿Por qué me ocultas tu rostro? 

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Flp 3, 8-9

Aleluya.

Considero todas las cosas como desperdicio, con tal de ganar a Cristo y estar unido a Él. Aleluya.

EVANGELIO

Te seguiré adonde vayas.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   9, 57-62

Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: “¡Te seguiré adonde vayas!”

Jesús le respondió: “Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”.

Y dijo a otro: “Sígueme”. Él respondió: “Señor, permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre”. Pero Jesús le respondió: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios”.

Otro le dijo: “Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos”. Jesús le respondió: “El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás no sirve para el Reino de Dios”.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS 

Dios clementísimo, derrama tu bendición sobre estos dones, y confírmanos en la fe que san Wenceslao atestiguó con su sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Antífona de comunión         Cf. Jn 15, 5 

Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, da mucho fruto. 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN 

Renovados por los sagrados misterios, te pedimos, Padre, que, imitando la constancia admirable del mártir san Wenceslao, podamos alcanzar la recompensa eterna prometida a los que perseveran hasta el fin. Por Jesucristo, nuestro Señor. 


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