4 de mayo
SAN FELIPE Y SANTIAGO, APÓSTOLES (F)
Rojo
Del Martirologio Romano
Fiesta de los santos Felipe y Santiago, apóstoles. Felipe, que, al igual que Pedro y Andrés, había nacido en Betsaida y era discípulo de Juan Bautista, fue llamado por el Señor para que lo siguiera. Santiago, por su parte, era hijo de Alfeo, de sobrenombre ‘Justo’, considerado en Occidente como el pariente del Señor, fue el primero que rigió la Iglesia de Jerusalén, y cuando se suscitó la controversia sobre la circuncisión, se apartó del parecer de Pedro, para que no fuera impuesto a los discípulos venidos de la gentilidad aquel antiguo yugo. Muy pronto coronó su apostolado con el martirio. (s. I)
Antífona de entrada
Estos son los santos varones a quienes el Señor eligió por su caridad sincera; El les dio la gloria eterna. Aleluya.
Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que cada año nos alegras en la fiesta de los santos apóstoles Felipe y Santiago; concédenos, por su intercesión, participar en la pasión y resurrección de tu Hijo unigénito, para que merezcamos contemplarte eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
El Señor se apareció a Santiago y a todos los apóstoles
Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 15, 1-8
Hermanos:
Les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles. Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano.
Les he transmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. Se apareció a Cefas y después a los Doce. Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, y algunos han muerto.
Además, se apareció a Santiago y a todos los Apóstoles. Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de un aborto.
Palabra de Dios
SALMO RESPONSORIAL. Sal. 18, 2-5.
R/. Resuena su eco por toda la tierra.
El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos; un día transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia. R/.
Sin hablar, sin pronunciar palabras, sin que se escuche su voz, resuena su eco por toda la tierra y su lenguaje, hasta los confines del mundo. R/.
Aleluya. “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Felipe, el que me ha visto ha visto al Padre”, dice el Señor. Aleluya.
EVANGELIO
Hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen?
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 14, 6-14
A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a Tomás:
“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”.
Felipe le dijo: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”.
Jesús le respondió: “Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: Muéstranos al Padre”? ¿No crees que Yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí?
Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras. Créanme: Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras. Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que Yo hago, y aún mayores, porque Yo me voy al Padre. Y Yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, Yo lo haré”.
Palabra del Señor
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, los dones que te presentamos en la fiesta de los apóstoles Felipe y Santiago, y concédenos vivir una religión pura y sincera. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de los Apóstoles,
Antífona de comunión Cf. Jn 14, 8-9
Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta. Felipe, el que me ha visto, ha visto al Padre. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Purifica, Padre, nuestros corazones por el sacramento recibido, para que, contemplándote en tu Hijo, con los apóstoles Felipe y Santiago merezcamos alcanzar la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Puede impartirse la bendición solemne