Área de Liturgia y Espiritualidad
Eucaristía del Domingo 26 de Julio de 2026
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26 de julio

XVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Verde

 

Sugerencias para la Celebración

En la celebración dominical de hoy proseguimos con la última parábola de esta sección del Evangelio de Lucas. En efecto, aquí termina el discurso de las parábolas sobre el Reino de los cielos, escuchando tres brevísimas comparaciones que contienen un significado muy profundo.

En este itinerario formativo por el cual nos lleva san Mateo, llegamos a un momento en el que habrá que pedir el don del discernimiento espiritual para descubrir el verdadero tesoro del Reino, que está presente pero escondido, y muchas veces en medio de una multitud de falsos tesoros que nos pueden engañar.

Una alegría incomparable

Como sabemos, la liturgia de la Palabra modela las celebraciones dominicales, en este Tiempo Ordinario más que en otros tiempos litúrgicos, incluso.

Este domingo está marcado por la experiencia de la alegría, por lo cual, sería importante que esto se reflejara en el saludo inicial, en los cantos, o en la introducción al Padrenuestro, por ejemplo.

Comprender el valor del Reino

Cuando leemos el Evangelio en paralelo con la primera lectura, descubrimos una coincidencia: la importancia del discernimiento, la necesidad de pedir a Dios la inteligencia para captar lo importante de cada cosa, quedarnos con lo que vale, y renunciar a aquello que no tiene valor. Salomón fue muy astuto en pedir sabiduría antes que otras cosas. Eso le trajo grandes beneficios.

En el conjunto del evangelio, Jesús tiene en muy alta consideración la inteligencia humana. Se admira de ella muchas veces. Aquí también hay un elogio a la inteligencia, pues el Señor reconoce y celebra a quien tiene la agudeza de descubrir lo que tiene valor, distinguirlo de lo que no lo tiene, y tener la audacia de «venderlo todo» y comprar ese campo. Se vende todo para adquirir algo de más valor. Inteligente ¿no?

Reconocer el valor del Reino es sin duda, de una gran sabiduría. «El que comprende el valor de lo que le ofrece Jesús, no dudará en desprenderse de todos sus bienes, en convertirse en un pobre en el espíritu y en la fe pura para adquirir lo que se le ofrece» (Balthasar).

Lo nuevo y lo viejo

«Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo» El Reino de los cielos tiene algo de viejo y de nuevo. No podía ser de otra manera, pues Dios ha ido sembrando las semillas del Reino desde el principio, desde la misma creación del mundo. Pero al mismo tiempo, siempre será de una sorprendente novedad.

¿Podríamos tomar este ejemplo para nuestras celebraciones? Ellas también toman de lo antiguo, que hay que cuidar, y presentarlo a los más jóvenes. 

Pero también tiene de lo nuevo. Un nuevo canto que el coro ha traído hasta nosotros, por ejemplo. Y entonces habrá que discernir. ¿Es bueno porque es nuevo? ¿Es malo porque es viejo? Nada de eso. Elijamos lo que expresa mejor que el Señor está con nosotros y hacemos lo que él nos dijo: «hagan esto en memoria mía».

¡Bendigamos al Señor!

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Antífona de entrada Cf. Sal 67, 6-7. 36

Dios habita en su santa morada. Él congrega en su casa a los dispersos. El dará poder y fortaleza a su pueblo.

Gloria

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, protector de los que esperan en ti, fuera de quien nada tiene valor ni santidad; acrecienta sobre nosotros tu misericordia, para que, bajo tu guía providente, usemos los bienes pasajeros de tal modo que ya desde ahora podamos adherirnos a los eternos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

 


Has pedido discernimiento

Lectura del primer libro de los Reyes 3, 5-6a. 7-12

El Señor se apareció a Salomón en un sueño, durante la noche. Y le dijo: “Pídeme lo que quieras”.

Salomón respondió: “Señor, Dios mío, has hecho reinar a tu servidor en lugar de mi padre David, a mí, que soy apenas un muchacho y no sé valerme por mí mismo. Tu servidor está en medio de tu pueblo, el que Tú has elegido, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede entonces a tu servidor un corazón comprensivo, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién sería capaz de juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?”

Al Señor le agradó que Salomón le hiciera este pedido, y le dijo: “Porque tú has pedido esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni riqueza, ni la vida de tus enemigos, sino que has pedido el discernimiento necesario para juzgar con rectitud, Yo voy a obrar conforme a lo que dices: Te doy un corazón sabio y prudente, de manera que no ha habido nadie como tú antes de ti, ni habrá nadie como tú después de ti”.

Palabra de Dios.

 

SALMO RESPONSORIAL 118, 57. 72. 76-77. 127-130

R. ¡Cuánto amo tu ley, Señor!

El Señor es mi herencia: yo he decidido cumplir tus palabras. Para mí vale más la ley de tus labios que todo el oro y la plata. R.

Que tu misericordia me consuele, de acuerdo con la promesa que me hiciste. Que llegue hasta mí tu compasión, y viviré, porque tu ley es toda mi alegría. R.

Yo amo tus mandamientos y los refiero al oro más fino. Por eso me guío por tus preceptos y aborrezco todo camino engañoso. R.

Tus prescripciones son admirables: por eso las observo. La explicación de tu palabra ilumina y da inteligencia al ignorante. R.

 

Nos predestinó a reproducir la imagen de su Hijo

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 8, 28-30

Hermanos:

Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquéllos que Él llamó según su designio.

En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que Él fuera el Primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.

Palabra de Dios.

 

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Cf. Mt 11, 25

Aleluya. Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya.

EVANGELIO

Vende todo lo que posee y compra el campo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 44-52

Jesús dijo a la multitud:

El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.

El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.

El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.

Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

“¿Comprendieron todo esto?”

“Sí”, le respondieron.

Entonces agregó: “Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo”.

 Palabra del Señor.

O bien, más breve:

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 44-46

Jesús dijo a la multitud:

El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.

El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.

Palabra del Señor.

 


Credo

ORACIÓN UNIVERSAL

S. Oremos al Padre Dios, con confianza.

  • Por los ministros de la Iglesia, para que, a ejemplo de Salomón, pidan y reciban de Dios un corazón sabio y prudente, y sirvan fielmente al Pueblo de Dios, roguemos al Señor.

 

  • Por quienes tienen la responsabilidad de legislar y gobernar, para que busquen la verdadera sabiduría y trabajen siempre por el bien común y la justicia, roguemos al Señor.

 

  • Por los enfermos, sus familias y quienes los cuidan, para que experimenten la cercanía del Señor y encuentren consuelo, esperanza y fortaleza en medio del sufrimiento, roguemos al Señor.

 

  • Por nuestra comunidad, especialmente por quienes viven momentos de dolor, pérdida o dificultad, para que descubran en el Señor el verdadero tesoro que sostiene sus vidas, roguemos al Señor.

S. Acoge, Padre la oración de tus hijos, por Jesucristo, nuestro Señor. 

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Padre, estos dones recibidos de tu generosidad, y, por la acción poderosa de tu gracia, haz que estos sagrados misterios santifiquen nuestra vida presente y nos conduzcan a los gozos eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión Sal 102, 2

Bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios.

O bien: Mt. 5, 7-8

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos, Padre, que alimentados con este sacramento divino, memorial perpetuo de la Pasión de tu Hijo, este don de su amor inefable nos conduzca a la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

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