11 de agosto
SANTA CLARA (M)
Blanco
Del Martirologio Romano
Memoria de santa Clara, virgen, que, como primer ejemplo de las Damas Pobres de la Orden de los Hermanos Menores, siguió a san Francisco, llevando en Asís, en la región italiana de Umbría, una vida austera pero rica en obras de caridad y de piedad. Insigne amante de la pobreza, no consintió ser apartada de la misma ni siquiera en la más extrema indigencia y en la enfermedad. (1253)
Antífona de entrada
Esta virgen sabia y prudente salió al encuentro de Cristo con la lámpara encendida.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que en tu misericordia inspiraste a santa Clara el amor a la pobreza; otórganos, por su intercesión, que siguiendo a Cristo con pobreza de espíritu podamos llegar a contemplarte en el Reino celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
Me hizo comer el rollo, y era en mi boca dulce como la miel
Lectura de la profecía de Ezequiel 2, 8-3, 4
El Señor me dirigió la palabra y me dijo:
“Tú, hijo de hombre, escucha lo que te voy a decir; no seas rebelde como ese pueblo rebelde: abre tu boca y come lo que te daré”. Yo miré y vi una mano extendida hacia mí, y en ella había un libro enrollado. Lo desplegó
delante de mí, y estaba escrito de los dos lados; en él había cantos fúnebres, gemidos y lamentos.
Él me dijo: “Hijo de hombre, come lo que tienes delante: come este rollo, y ve a hablar a los israelitas”. Yo abrí mi boca y Él me hizo comer ese rollo.
Después me dijo: “Hijo de hombre, alimenta tu vientre y llena tus entrañas con este libro que Yo te doy”. Yo lo comí y era en mi boca dulce como la miel. Él me dijo: “Hijo de hombre, dirígete a los israelitas y comunícales mis palabras”.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL 118, 14. 24. 72. 103. 111. 131
R. ¡Qué dulce es tu palabra en mi boca, Señor!
Me alegro de cumplir tus prescripciones, más que de todas las riquezas. Porque tus prescripciones son todo mi deleite, y tus preceptos, mis consejeros. R.
Para mí vale más la ley de tus labios que todo el oro y la plata. ¡Qué dulce es tu palabra para mi boca, es más dulce que la miel! R.
Tus prescripciones son mi herencia para siempre, porque alegran mi corazón. Abro mi boca y aspiro hondamente, porque anhelo tus mandamientos. R.
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Mt 11, 29ab
Aleluya. “Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón”, dice el Señor. Aleluya.
EVANGELIO
Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 18, 1-5. 10. 12-14
Los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: “¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?”
Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: “Les aseguro que si ustedes no cambian y no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre me recibe a mí mismo.
Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial. ¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron. De la misma manera, el Padre de ustedes que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños”.
Palabra del Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, te proclamamos admirable en la conmemoración de santa Clara, virgen, y te pedimos humildemente que, así como sus méritos fueron de tu agrado, aceptes esta liturgia que celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
Antífona de comunión Cf. Mt 25, 6
Ya viene el esposo, salgan al encuentro de Cristo, el Señor.
O bien: Cf. Sal 26, 4
Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la casa del Señor todos los días de mi vida.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor y Dios nuestro, fortalecidos con esta eucaristía te pedimos que, a ejemplo de santa Clara, asumiendo en nuestro cuerpo los sufrimientos de Cristo, nos esforcemos por vivir unidos solamente a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.