DOMINGO 1 DE NOVIEMBRE
XXXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
TODOS LOS SANTOS
Solemnidad
Blanco
Sugerencias para la Celebración
Nuestros hermanos católicos de Oriente, al interior de la gran tradición bizantina, celebran este día de Todos los Santos el domingo siguiente a Pentecostés. El motivo: la santidad es el fruto de la acción del Espíritu Santo. Nosotros los cristianos de rito romano, por diversas razones que no vienen al caso, celebramos esta bellísima fiesta en esta fecha de Noviembre. Pero el motivo es el mismo. Dar gracias al Espíritu Santo, que ha impulsado la vida de tantos cristianos – una muchedumbre imposible de contar- a experimentar en su propia carne la vida santa de Cristo.
¿A quiénes celebramos?
«Solo Dios es santo», nos enseña la liturgia, pero también ella nos afirma que Él es «fuente de toda santidad», como dice la Plegaria eucarística II. Dios no esconde su santidad, y quiere compartirla. Toda la santidad inconmensurable que Dios ha generado en hombres y mujeres de nuestra especie se da cita en esta celebración.
¿Quiénes son ellos?
Todos los seres humanos que gozan eternamente del cielo. San Agustín tuvo la osadía de hablar de santos que son «ocultos», «latentes», o mejor, «santos escondidos», aquellos que vivieron más allá de los límites históricos y geográficos de la Iglesia. Todos ellos oran por nosotros, participan en nuestros sufrimientos, comparten nuestras alegrías y nos esperan en el cielo.
No conocemos sus nombres, sus historias, sus virtudes. Pero para Dios ninguna virtud es ignorada. No hay para él ningún santo anónimo.
Una revelación
La lectura del Apocalipsis nos invita a mirar más allá del velo de la historia, y asomarnos a la realidad definitiva. Aquella que nos espera. Es una verdadera revelación, algo verdaderamente asombroso.
El lector, ya consciente de lo que debe mostrar a la asamblea, debe intentar expresar ese estupor que experimentó su autor. No se trata de histrionismo, ni de exagerar. Pero «el medio (la forma) es el mensaje», dicen los estudiosos de la comunicación. La lectura ante la asamblea en este caso está «dibujando» con palabras una maravillosa escena eterna. El lector debe saber transmitirlo.
Lo mismo vale para el diácono que va a proclamar el Evangelio. Va a anunciar a la asamblea la realidad de una felicidad infinita, la máxima que cabe imaginar. A la cual todos estamos invitados.
La ritualidad
La vestidura blanca de los ministros, en sintonía con la descrita en Apocalipsis, expresa la gloria de la santidad divina compartida. El blanco es hoy un color que debería predominar, en las flores, adornos, etc.
En la procesión de entrada, un ministro podría llevar – si es posible- un pequeño cofre con alguna reliquia de algún santo y ponerlo a los pies del altar. Aunque sean reliquias de santos conocidos, pueden ser un símbolo de todos aquellos que no conocemos e interceden por nosotros.
Los cantos
El canto del inicio, especialmente alegre hoy día, puede inspirarse en el Introito: «Alegrémonos todos en el Señor, al celebrar esta solemnidad en honor de todos los santos. Los ángeles se regocijan por esta solemnidad y alaban al Hijo de Dios».
Los difuntos
Pese a que hoy no es el día de difuntos, por muchos motivos los fieles los recuerdan hoy. Puede adornarse, por lo tanto, desde ya el cirio pascual y ponerlo en un lugar destacado, quizá al centro de la nave.
El cirio pascual siempre está junto al féretro de nuestros difuntos como testigo de la Resurrección, en la celebración de exequias. Hoy y mañana podría estar siempre encendido. Se pueden ofrecer cartulinas pequeñas a la entrada de la iglesia o capilla para que cada cual anote los nombres de sus difuntos por quienes quiere que se ofrezca la misa y las ponga en una linda bandeja a los pies del Cirio.
¡Alabado sea Jesucristo!
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Del Martirologio Romano
Solemnidad de Todos los Santos, que están con Cristo en la gloria. En el gozo único de esta festividad, la Iglesia Santa, todavía peregrina en la tierra, celebra la memoria de aquellos cuya compañía alegra los cielos, recibiendo así el estímulo de su ejemplo, la dicha de su patrocinio y, un día, la corona del triunfo en la visión eterna de la divina Majestad.
Antífona de entrada
Alegrémonos todos en el Señor, al celebrar esta solemnidad en honor de todos los santos. Los ángeles se regocijan por esta solemnidad y alaban al Hijo de Dios.
Gloria
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que nos concedes celebrar en una sola fiesta los méritos de todos tus Santos; te rogamos que, por las súplicas de tantos intercesores, derrames sobre nosotros la ansiada plenitud de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
Vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas
Lectura del libro del Apocalipsis 7, 2-4. 9-14
Yo, Juan, vi a un Ángel que subía del Oriente, llevando el sello del Dios vivo. Y comenzó a gritar con voz potente a los cuatro Ángeles que habían recibido el poder de dañar a la tierra y al mar: “No dañen a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios”.
Oí entonces el número de los que habían sido marcados: eran 144.000 pertenecientes a todas las tribus de Israel.
Después de esto, vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano y exclamaban con voz potente: “¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono, y del Cordero!” Y todos los Ángeles que estaban alrededor del trono, de los Ancianos y de los cuatro Seres Vivientes, se postraron con el rostro en tierra delante del trono, y adoraron a Dios, diciendo: “¡Amén! ¡Alabanza, gloria y sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza a nuestro Dios para siempre! ¡Amén!”
Y uno de los Ancianos me preguntó: “¿Quiénes son y de dónde vienen los que están revestidos de túnicas blancas?” Yo le respondí: “Tú lo sabes, señor”. Y él me dijo: “Éstos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero”.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL 23, 1-6
R. ¡Benditos los que buscan al Señor!
Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes, porque Él la fundó sobre los mares, Él la afirmó sobre las corrientes del océano. R.
¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor y permanecer en su recinto sagrado? El que tiene las manos limpias y puro el corazón; el que no rinde culto a los ídolos ni jura falsamente. R.
Él recibirá la bendición del Señor, la recompensa de Dios, su Salvador. Así son los que buscan al Señor, los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. R.
Veremos a Dios tal cual es
Lectura de la primera carta de san Juan 3, 1-3
Queridos hermanos:
¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a Él. Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es. El que tiene esta esperanza en Él, se purifica, así como Él es puro.
Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Mt 11, 28
Aleluya. “Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré”, dice el Señor. Aleluya.
EVANGELIO
Alégrense y regocíjense, porque tendrán una gran recompensa en el cielo
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 4, 25—5, 12
Seguían a Jesús grandes multitudes, que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania. Al ver la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a Él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
“Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron”.
Palabra del Señor.
Credo
Oración Universal
S. Hermanos y hermanas, en la solemnidad de Todos los Santos, unidos a la multitud innumerable que alaba a Dios en el cielo, presentemos nuestras súplicas al Padre, para que, fortalecidos por su gracia, caminemos con alegría por la senda de las bienaventuranzas.
- Oremos por la Iglesia, para que, fiel a su vocación de santidad, anuncie el Evangelio en todos los rincones del mundo y sea un signo vivo del Reino de Dios. Roguemos al Señor.
- Oremos por los gobernantes y quienes tienen responsabilidades en la sociedad, para que promuevan la justicia, la paz y el respeto por la dignidad de toda persona, especialmente de los más vulnerables. Roguemos al Señor.
- Oremos por quienes sufren a causa de la pobreza, la enfermedad, la soledad o la persecución, para que encuentren consuelo en el Señor y el apoyo fraterno de nuestras comunidades. Roguemos al Señor.
- Oremos por nuestras familias, para que, inspiradas por el ejemplo de los santos, crezcan en el amor, la unidad y la fidelidad al Evangelio, haciendo de sus hogares una escuela de santidad. Roguemos al Señor.
- Oremos por todos nosotros, para que, reconociéndonos hijos amados de Dios, vivamos las bienaventuranzas en la vida cotidiana y avancemos con esperanza hacia la plenitud de la vida eterna. Roguemos al Señor.
S. Padre santo, que nos has llamado a ser tus hijos y nos invitas a participar de la gloria de todos los santos, escucha las oraciones que te presentamos y concédenos perseverar en el camino de la santidad hasta contemplarte cara a cara en tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe con agrado, Señor, las ofrendas que te presentamos en honor de todos tus santos, y concédenos experimentar la fraterna solicitud por nuestra salvación, de quienes han alcanzado ya la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque hoy nos permites honrar a la Ciudad santa, la Jerusalén celestial, que es nuestra madre, donde una multitud de hermanos nuestros ya te alaba eternamente.
Nosotros, peregrinos, avanzando en la fe, nos encaminamos con entusiasmo hacia ella y nos alegramos al celebrar hoy la gloria de los hijos más insignes de la Iglesia; en ellos nos concedes, al mismo tiempo, ejemplo y ayuda para nuestra fragilidad.
Por eso, unidos a ellos y a todos los ángeles, te glorificamos unánimemente y te alabamos con nuestras voces, cantando:
Santo, Santo, Santo …
Antífona de comunión Mt 5, 8-10
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los cielos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te adoramos, Dios admirable, fuente única de santidad, e imploramos tu misericordia para que, santificados por tu amor, pasemos de esta mesa de los peregrinos al banquete eterno de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.